Danae Mlynarz

Danae Mlynarz

Trabajadora Social y Cientista Política de la Pontifica Universidad Católica de Chile, Magíster en Política y Gobierno de FLACSO, con diplomados en Relacionamiento Comunitario en la Pontificia Universidad Católica de Chile y Dramaterapia en la Universidad de Chile. Actualmente es consultora y docente universitaria. Fue Gerenta del Proyecto Institucionalidad de Diálogo Territorial para Alianza Valor Minero (2017-2018), Jefa de la División de Cooperación Público-Privada en el Ministerio de Desarrollo Social (2014-2017) y ex Defensora Ciudadana (2006-2010). Concejala de la Comuna de Ñuñoa (2004 a 2008).

A propósito de la consulta municipal

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En el contexto del estallido social que vive nuestro país la Asociación Chilena de Municipalidades fue el primer actor que en forma transversal propuso el desarrollo de una consulta para abordar la posibilidad de una nueva Constitución para Chile, así como del mecanismo para desplegarlo. Alcanzando un liderazgo significativo que no se había observado previamente y que sin duda sirvió para presionar al “Acuerdo por la Paz y una nueva Constitución” suscrito por parlamentarios y jefes de partidos.

Posterior al acuerdo señalado, la Asociación de Municipalidades mantiene el llamado a consulta comunal acordando convocar a una Consulta ciudadana simultánea con fecha 15 de diciembre -quedan solo 10 días-. Manteniendo las preguntas sobre el tema constitucional pero también ampliando a temas sociales y de especificidad comunal. Lamentablemente la información sobre el proceso ha sido poco difundida, en relación con las temáticas, los municipios participantes y los lugares y horarios para que los ciudadanos y ciudadanas puedan ejercer su derecho a voto en cada comuna.  

Algunos de los municipios que desarrollaran la consulta han debido actualizar sus ordenanzas de participación, dejando en evidencia lo olvidado que tenían la temática. Las Consultas ciudadanas están normadas en las respectivas ordenanzas municipales de participación, aprobadas por la mayoría de los municipios. Instrumento legal que deberían contar todos los municipios del país a partir del año 1999, y que debían ser actualizadas con la vigencia de la ley de Asociación y Participación Ciudadana 20.500 a partir del año 2011.

Esperamos una mayor difusión de esta consulta y un éxito en sus resultados que nos permitirán ir abriendo espacios de participación en el espacio local pero también que el impulso sirva de incentivo para una revisión rigurosa de las ordenanzas de participación, la inclusión de nuevos mecanismos en ella y la presencia de la temática en las próximas elecciones municipales y regionales del año que viene.

Para avanzar en ciudadanía debemos progresar en derechos sociales garantizados que nos permitan condiciones de vida de mayor igualdad y dignidad para todas y todos los miembros de esta comunidad, pero también debemos avanzar en el derecho a participar de las decisiones de nuestra comunidad. Para ello es fundamental contar con participación ciudadana. Queremos ciudadanía para avanzar en igualdad e inclusión y queremos participación para transformar nuestra comunidad. Queremos avanzar para que efectivamente la voz de todos y todas tenga peso en la toma de decisiones sobre aspectos importantes del que hacer nacional.

Sería interesante entonces, que las ordenanzas municipales de participación actualizaran sus mecanismos por ejemplo que: incluyeran un ítem que haga referencia al proceso de información y propaganda de las diversas alternativas planteadas en el plebiscito y consultas, para que todas las partes estén en igualdad de condiciones de informar a la comunidad sobre sus planteamientos, con recursos económicos para desarrollar una campaña informativa a costo del presupuesto municipal. Así como también que:

  • Mejoraran las instancias de audiencias públicas, donde las autoridades comunales no vayan solo a “escuchar a los vecinos y vecinas, sino también a entregar información, explicaciones y a buscar soluciones.
  • La definición de los mecanismos de participación en el proceso de diseño de los planes de desarrollo comunal y de planes reguladores comunales, así como también de otras definiciones sustantivas a nivel local.
  • Establecieran cabildos temáticos y territoriales comunales con periodicidad y sistematización de los aspectos abordados.
  • Generaran mesas barriales para avanzar en forma mancomunada en diversas temáticas con asistencia técnica.
  • Tuvieran Fondos concursables que privilegien diagnóstico y gestión participativa en forma transparente, dotando de autonomía a las organizaciones y no reproduciendo el clientelismo tradicional.
  • Incluyeran defensorías comunales que tengan como objetivo velar por el cumplimiento y la vigencia de los derechos y garantías de las personas, la adecuada prestación de los servicios públicos, la promoción de los derechos humanos y el acceso a la justicia.

Las personas, los ciudadanos y ciudadanas, tenemos múltiples funciones que desarrollar, por eso, el espacio para la participación tiene que ser limitado y útil. No se espera que las personas vivan para participar, pero sí que cuando lo hagan sientan que valió la pena. Para que sea así, la participación debe tener relación con los aspectos que a los ciudadanos y ciudadanas nos interesan y la opinión de las personas debe ser considerada, es decir, debe existir una verdadera incidencia. Esperemos que en las próximas elecciones votemos por programas y no sólo por caras y si una vez electos no cumplen podamos revocar su mandato por incumplimiento de programa.

Hoy es el momento, no perdamos la oportunidad de avanzar en democracia. Necesitamos participación ciudadana para transformar Chile.

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