Ricardo Lagos Weber

Ricardo Lagos Weber

Abogado U. Chile; MPhil Sussex. Senador por Valparaíso. Formé parte de un equipo que trabajó en la integración comercial de Chile con la comunidad internacional. Creo en el crecimiento y la productividad, la protección del medio ambiente, los derechos laborales y la no discriminación. Ex Seleccionado Nacional de Rugby; Aficionado a la MTB; Melómano de amplio espectro (Led Zeppelin, Sandro, Redolés, Los T3es y la cumbia). Tengo una amigable relación con la cueca. Soy Bombero de la 1era Compañía de Viña del Mar. Vivo en el Cerro San Juan De Dios, Valpo.

Ahora, apoyemos a familias de ingresos medios

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No hay dos opiniones: la situación económica a la que nos estamos enfrentando consecuencia de la pandemia es difícil, aún no toca fondo y su pronóstico es complejo. El Ministro Briones no pudo ser más claro “se cerrará un segundo trimestre para el olvido en materia económica”.

En el pasado hemos enfrentado terremotos, desastres naturales, incluso crisis financieras internacionales. Sin embargo, entre el estallido social y en particular la pandemia la crisis social y económica nos está afectando de sobremanera. 

Las respuestas por parte de la autoridad en materia sanitaria han sido claramente deficientes, como lo demuestran las cifras de contagiados y fallecidos, las cambiantes metodologías de cómo contabilizar los mismos, la tardía capacidad y disposición para considerar la opinión de expertos y la crisis política en el área de salud graficada con el cambio de ministro. El intento de abrir la economía antes de tiempo nos salió cara, tanto para la salud como para la propia economía. Habría sido mejor una cuarentena estricta al comienzo e invertir en serio en testear, trazar y asilar para poder abrir con seguridad.

Con todo, hemos tenido la capacidad de ir atenuando algunos de los efectos económicos negativos. La institucionalidad que hemos levantado en los últimos 30 años nos ha permitido recurrir a herramientas con las que no contábamos en el pasado.

Los activos de Chile han sido nuestra responsabilidad fiscal (a pesar de la lentitud en retomar nuestra regla balance estructural), la autonomía del Banco Central de Chile y la responsabilidad con la que se lleva a cabo nuestra política macroeconómica. Una política monetaria que apoya con rebaja de tasas y créditos a disposición de la banca a tasas muy bajas. La política fiscal hace su contribución a partir de apoyos directos y transferencias monetarias a las familias más vulnerables y aportando a garantizar créditos a la pequeña y mediana empresa, estableciendo recursos para la protección del empleo y al mismo tiempo transfiriendo importantes sumas al área de la salud para enfrentar la pandemia. Es cosa de mirar nuestra región para darse cuenta de que lo que hacemos es la excepción, no la regla. 

De esta forma hoy discutimos respecto de cómo distribuir un fondo de 12 mil millones de dólares para ir en apoyo de las familias que lo pasan mal en Chile y al mismo tiempo contar con los recursos para la reactivación.

Ahora se nos presenta un nuevo desafío: buscar cómo apoyar a las familias de ingresos medios, asimiladas a esa ancha y difusa categorización que es la llamada “clase media”.  

Esto no es nada de fácil, y tenemos que reconocerlo. Muchas de esas familias no cuentan con recursos que les permiten sostenerse en el tiempo para hacer frente a sus necesidades económicas sin contar con ingresos: no son ricos. Por otra parte, no son “suficientemente pobres” o de los quintiles más vulnerables, como para recibir ayudas importantes del Estado. La mayoría, en todo caso, debería tener acceso al seguro de cesantía si era un empleado y perdió su trabajo. 

Pero resulta inevitable abordar otras medidas que vayan en apoyo a estas familias de ingresos medios. Se ha propuesto el retiro de los fondos previsionales administrados por las AFPs. Somos varios los que consideramos que no es la mejor solución, ya que eso significaría descapitalizar sus ahorros perjudicando pensiones futuras y una dificultad enorme de que sea una fórmula que sobrepase al grupo específico que se quiere apoyar. 

Debemos acordar un diseño de ayuda a partir del fondo de de US$ 12 mil millones que hemos acordado. Se puede pensar en diversas medidas. Apoyo para la postergación y refinanciamiento de los créditos hipotecarios y de arriendos, posibilidad de apoyo para financiar la educación superior, apoyo para la obtención de créditos blandos y transferencias monetarias vía el IFE.

Una de las enseñanzas que nos está dejando esta crisis es la demanda que hacemos los chilenos al Estado a la hora de buscar apoyos. Tal vez se alcance a valorar de mejor manera la importancia de políticas económicas responsables y el contar con instituciones robustas. También debiera dejarnos como tarea el dotar de más capacidad a nuestro Estado para no tener que sobrellevar las debilidades que han quedado expuestas en esta crisis. De la misma forma nos debe invitar a un debate con una mirada larga en términos de su financiamiento, la seguridad social que se requiere y el papel del sector público. En la futura discusión constitucional tendremos la oportunidad de definir el tipo de Estado que queremos y necesita nuestro país. 

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