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Alfredo Joignant, en La Segunda: El momento socialdemócrata

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Columna por Alfredo Joignant // Contenido publicado en: La Segunda

Después de haber tocado fondo, la oposición se encuentra ante la posibilidad de ser, de verdad, alternativa de gobierno. Hace tan solo un mes, mi juicio era diametralmente distinto, dada la cantidad de bochornos, berrinches y burradas que las oposiciones generaban día tras día.

El acuerdo de contención y recuperación económica por 12 mil millones de dólares marcó un punto de inflexión, y en ese acuerdo mucho tuvo que ver el senador Carlos Montes (PS). Allí se pudo apreciar a una oposición homogénea, avanzando hacia una agenda socialdemócrata y persuadiendo a sectores oficialistas. El senador Harboe no se equivoca al señalar que ‘el punto de encuentro de la oposición está en el mundo socialdemócrata’. Sin embargo, no basta con nombrar ese el punto de encuentro: hay que sincerar qué estamos entendiendo por socialdemocracia.

Esa precisión no debiese referirse al pasado, sino al futuro: la socialdemocracia es una forma de organizar el capitalismo y de garantizar derechos sociales en función de tales o cuales reglas institucionales. Esto quiere decir que no existe una alternativa al capitalismo: no veo manera racional de afirmar otra cosa. Lo relevante es entender que no existe una sola socialdemocracia, sino varias: desde formas atenuadas de tercera vía hasta modelos con mayor intervención del Estado. Una parte de esta discusión es capturada por la literatura sobre variedades del capitalismo (VOC, en inglés), pero lo esencial remite a la pregunta normativa por la universalidad de goce de los derechos sociales (fundamentalmente, salud, educación y pensiones) y los instrumentos mediante los cuales se satisfacen.

La mejor manera de definir hacia qué tipo de socialdemocracia debiésemos inclinarnos es iniciar desde ya la elaboración del programa de gobierno opositor, con total prescindencia de quien será el candidato presidencial. Este trabajo hay que iniciarlo pronto, con el fin de ir resolviendo cuestiones normativas y programáticas, así como los aspectos técnicos de los que adoleció el programa de la Presidenta Bachelet en su segundo mandato.

La paradoja es que se trata de un momento socialdemócrata. sin socialdemócratas. La centroizquierda chilena fue decisiva en la construcción del acuerdo sobre el plan de recuperación económica, pero se ha restado del debate de fondo que planteo. Este debate es esencial: la votación de la Cámara de Diputados a favor del retiro del 10% de los fondos ahorrados por los (obligados) cotizantes a las AFP abre un océano de posibilidades para inventar un sistema de seguridad social con predominio del componente solidario.

Mi apuesta es aplacar la lucha solapada entre [email protected] por la competencia noble entre ideas. Estoy dispuesto a apostar que, si la controversia intelectual se resuelve bien, el próximo presidente de Chile saldrá de lo que hoy es un conjunto cada vez menos desordenado de oposiciones.

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