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Alianza PS-PPD: Necesidad de Unidad en tiempos decisivos

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No cabe duda que los tiempos políticos no van de la mano con los tiempos electorales. En este caso se conforma la regla, el PPD cuenta con poco tiempo para decidir respecto a la alianza que marcará su futuro cercano, sin embargo, sus resultados sin duda alguna serán determinantes para el conglomerado socialdemócrata con el que hemos entendido la política en los últimos 30 años.

En el marco político institucional actual, no es sencillo identificar factores que permitan un análisis certero y apropiado del escenario por el que atraviesa el Partido por la Democracia. No es sorpresa para nadie que los resultados de las elecciones municipales de abril 2021 marcarán un hito en el ejercicio del poder partidario respecto del mapa político actual, y que el desarrollo del proceso constituyente inédito en Chile para redactar una nueva Constitución será un punto de partida indispensable para esbozar el camino adecuado para la lucha contra las desigualdades, camino que el partido se ha comprometido recorrer junto a la ciudadanía. En este mismo marco de incertidumbres, hemos vivido momentos de grandes exigencias ciudadanas por una mejor política, demandando hasta el cansancio hacer las cosas bien, distribuir mejor los recursos y las capacidades, reducir los abusos y darle voz y espacio a una ciudadanía silente. 

El PS y PPD son aliados estratégicos desde sus orígenes, dado que ambos pertenecen al socialismo democrático. El primero, representante histórico del socialismo criollo y el segundo, que irrumpió en Chile innovando profundamente la tradicional agenda de la izquierda democrática. El nacimiento del PPD y la unidad de las diversas fracciones del Partido Socialista, se producen en un momento de un trascendental cambio epocal a nivel global, que abrieron una oportunidad de renovación e innovación del socialismo democrático, donde ambos partidos cumplieron un papel trascendental llevando a la presidencia al primer representante de este espacio desde Salvador Allende, como fue Ricardo Lagos, así como, a la primera mujer Jefa de Estado en la historia de Chile, Michelle Bachelet. Por ello, el PS y PPD constituyen una sola casa del socialismo democrático, así como ser el centro de generación unitaria de la centro izquierda en su conjunto. 

Hoy las circunstancias nos ponen en un momento de extrema responsabilidad política, al entender que las próximas elecciones presidenciales serán enfrentadas con el mayor nivel de dispersión política dentro de la izquierda, como no la habíamos visto desde los años 70.  Esto nos exige, como militantes y como representantes del socialismo democrático, generar los esfuerzos que sean necesarios para lograr mantener una fuerza política que restringa esta dispersión dentro la izquierda, y de paso selle una identidad de la izquierda socialdemócrata que, sin lugar a dudas, le debe un segundo proyecto político a Chile.

 Mas allá de los cálculos electorales más básicos, el PPD es un partido que requiere consolidar una fuerza electoral, programática y política que le permita reconstruir un proyecto de largo plazo, un proyecto que tenga vocación de mayorías, con identidad del socialismo democrático mas puro, y que busque las mejores respuestas para las tremendas interrogantes que tenemos como sociedad en este siglo XXI. Estamos en un cambio epocal, en medio de inmensas transformaciones culturales, sociales, que exigen de cada uno de nosotros y de los colectivos políticos lo mejor de si, con miradas generosas que hagan posibles procesos de cambio sociales y económicos con amplias mayorías y con el menor costo para la ciudadanía en su conjunto. El momento es hoy, y la necesidad de alianzas también lo es. 

Es difícil pensar que llegar divididos al 4 de julio es un escenario que ayudaría a construir estas mayorías. Es más, es probable pensar que estando divididos solo podemos alejar aún más las demandas sociales de la posibilidad de alcanzar un proyecto político transformador para Chile. 

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Quién sabe, hay que preguntarle a Radomiro

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