Andrés Villar

Andrés Villar

PhD en Relaciones Internacionales de la Universidad de Cambridge. Cientista Político de la Universidad Católica, con estudios en Science-Po París. Volví para trabajar como Investigador en FLACSO-Chile. Fui Analista del Ministerio de Relaciones Exteriores. Tras finalizar mis estudios doctorales trabajé como Investigador Asociado en el Centre for Rising Powers(Universidad de Cambridge). Lo mío son las Relaciones Internacionales.

Antártica un bien público global

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En 1998 entró en vigor el Protocolo al Tratado Antártico (TA) sobre Protección del Medio Ambiente. El acuerdo estableció la prohibición de extracción de recursos minerales y convirtió a la Antártica en una reserva natural. Sin embargo, uno de sus artículos dejo abierta la puerta para que dentro de 50 años, es decir el 2048, el protocolo puede ser modificado o revisado. ¿Qué hará Chile al respecto? Una política exterior progresista orientada a la defensa de la Antártica no es solo una cuestión normativa sino que también de interés estratégico para Chile.

La gobernabilidad Antártica está constituida por un grupo de estados, actores no gubernamentales, organizaciones científicas y organizaciones privadas (turismo y transnacionales). Sin embargo, la legitimidad política y validez de la gobernabilidad de la Antártida se fundamenta en el sistema estatal, donde las Partes Consultivas son los actores principales en el cumplimiento de los principios de TA. Sin embargo, la realidad es que el financiamiento estatal de las actividades científicas está influenciada bajo una lógica geopolítica que insta a reforzar (soberanía presencial) u obstaculizar demandas territoriales, por ejemplo, estableciendo bases científica en territorio reclamado por otros. Dado nuestro peso específico; capacidades políticas y estratégicas, es primordial debatir acerca de la correlación de fuerzas e intereses de los distintos actores y sus potenciales alianzas internacionales. 

Muchos analistas ven el Sistema Antártico como un referente de gobernanza internacional. El Sistema Antártico y sus miembros, fueron capaces de hacer frente a un conjunto de países que hacían demandas de soberanía, en un espacio internacional que representa el 2.75% de la superficie de la tierra, un referente  de los sistemas de gobernanza internacional. El hecho que la Antártica no tenía población humana permanente, sin actividades industriales, y no había desplegado fuerzas militares al momento de la creación de TA (1959) hizo más fácil la tarea de crear un sistema de gobernanza más efectivo con menos intereses en juego. 

Sin embargo, la situación actual es bastante compleja. Si bien el nivel de amenaza geopolítica en la Antártica ha sido bajo en el período posterior a la Guerra Fría, es posible proyectar focos de tensión entre Estados miembros del TA que podrían implicar potenciales disputas de soberanía, reclamos jurisdiccionales, competencia por recursos naturales y la expansión en las capacidades militares vía inserción científica. Por otro lado, hay pocas posibilidades de mantener las condiciones de paz, prosperidad y sustentabilidad en la Antártica ante la ausencia de esfuerzos concertados para hacer frente temas como la degradación de la capa de ozono, cambio climático, y las amenazas para diversidad biológica en la región.    

China anunció que está por terminar la construcción de una quinta estación de investigación en el continente blanco. Actualmente los investigadores están mapeando las áreas de prospección en Tierra Victoria, en el Mar de Ross. China también termino de construir un segundo buque rompehielos, para unirse a el Xuelong, que era el único rompehielos chino. China es parte del Sistema del Tratado Antártico, al igual que Rusia y Estados Unidos. Sin embargo, existe la preocupación que las grandes potencias están compitiendo por una mejor posición estratégica en la Antártica, con la vista puesta en 2048, cuando el tratado de prohibición de las operaciones mineras en la Antártida entre revisión. Podríamos argumentar por lo tanto, que la ciencia antártica ha estado, y sigue estando, inmersa en contextos geopolíticos más amplios; que en definitiva son una forma en que los estados nacionales han mantenido su presencia (soberana) en el continente y recolectando inteligencia geoestratégica. 

La Antártica ha sido durante mucho tiempo de interés científico nacional e internacional, y ahora último el motivo de estudio es en relación al cambio climático. Asimismo, es posible identificar un creciente interés económico por parte de países y transnacionales (turismo,  recursos vivos y minerales). Es evidente la tensión y dilema para conjugar principios de interés nacional como soberanía presencial y desarrollo sustentable. 

En este complejo escenario, de grandes potencias e intereses, los márgenes de acción de países interesados como Chile y Argentina son críticos. Existe la tentación por militarizar la zona en defensa de la soberanía nacional sobre la Antártica. Es una opción legítima pero errada la cual enviaría señales inequívocas a la comunidad internacional, y en especial a las grandes potencias, que nos insertarían en una línea de acción de resultados negativos a nuestros intereses y principios. 

En una segunda opción, es reafirmar nuestra vocación de cooperación internacional promoviendo una política exterior que defienda la protección de la Antártica como un bien público global. Las asimetrías de poder entre los actores son evidentes, y las divergencias entre las prioridades de cada actor (Estados, ONGs, comunidad científica) serán focos de tensión permanente pero también una ventana de oportunidades para alinear intereses nacionales con los internacionales.  La crisis climática se ha posicionado como una de las prioridades de la agenda internacional. Chile, junto a los países de la región, debería concertar posiciones en defensa del continente blanco. Una política exterior progresista orientada a la defensa del medio ambiente no es solo una cuestión normativa sino que también de interés estratégico para Chile. En el corto-mediano plazo, nuestro prestigio y status internacional se medirán en clave verde. 

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