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Artículo de El País: Trump da un espaldarazo a Marruecos al reconocer su soberanía en el Sáhara Occidental

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Por Yolanda Monge y Francisco Peregil // Contenido publicado en El País

La Administración saliente de Donald Trump ha reconocido este jueves, a solo seis semanas de abandonar el poder, la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, a cambio del pleno establecimiento de relaciones diplomáticas de Marruecos con Israel, alcanzado con la mediación de Washington. Marruecos se convierte así en el cuarto país árabe que pacta normalizar sus relaciones con el Estado judío, después de que en agosto lo hiciera Emiratos Árabes Unidos y le siguieran en septiembre Baréin y en octubre Sudán, en los conocidos como Acuerdos de Abraham. Trump toma esta histórica decisión antes de entregar el poder el próximo 20 de enero y sin que haya reconocido aún su derrota en las elecciones presidenciales.

Estados Unidos es en este momento el único país occidental que reconoce la soberanía del reino alauí sobre el Sáhara Occidental, territorio que Marruecos controla y gestiona de hecho en un 80% desde que España abandonara su colonia en 1975. La acción de Trump supone un cambio drástico de la política de Washington respecto al Sáhara y un desaire a las resoluciones de la ONU. Queda ahora en manos del presidente electo Joe Biden decidir si revierte la medida una vez que asuma el poder, decisión espinosa porque podría hacer colapsar la normalización de relaciones entre Israel y Marruecos.

Trump anunció en Twitter: “Hoy he firmado una proclamación reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. ¡Una propuesta de autonomía seria, creíble y realista de Marruecos es la ÚNICA base para una solución justa y duradera para la paz perdurable y prosperidad!”. El presidente usó en su mensaje el mismo vocabulario –”autonomía seria, creíble y realista”– que viene utilizando Marruecos desde que presentó su propuesta ante la ONU en 2007.

Con esta decisión, Estados Unidos elimina oficialmente la opción de un referéndum de autodeterminación, tal como se recoge en los acuerdos de alto el fuego firmados en 1991 por Marruecos y el Frente Polisario ante la ONU. Y tal como defiende el principal aliado del Frente Polisario, que es Argelia. El pacto, cerrado este jueves en una conversación de Trump con el rey de Marruecos, Mohamed VI, implica el establecimiento por parte de Rabat de relaciones diplomáticas plenas con Israel.

En poco más de dos meses, la Casa Blanca había anunciado el establecimiento de relaciones entre Israel y tres países árabes gracias a la mediación de Estados Unidos, a los que ahora se suma el aldabonazo de Washington a Rabat. Las negociaciones sobre este acuerdo comenzaron hace unos dos años pero se intensificaron en los últimos meses. Jared Kushner ―yerno de Trump, asesor del mismo y encargado de fraguar la paz en Oriente Próximo― y el enviado especial norteamericano Avi Berkowitz negociaron directamente con el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita.

El comunicado oficial emitido por el presidente Trump este jueves señala: “EE UU cree que un Estado saharaui independiente no es una opción realista para resolver el conflicto y que la auténtica autonomía bajo la soberanía marroquí es la única solución viable. Instamos a las partes a entablar conversaciones sin demora, utilizando el plan de autonomía de Marruecos como único marco para negociar una solución mutuamente aceptable”.

Con su habitual tono triunfante y en medio de una crisis en la que el presidente saliente insiste en que hubo fraude electoral en las pasadas elecciones del 3 de noviembre y no reconoce al ganador, Joe Biden, Trump dedicó otro tuit a su buen hacer diplomático. “¡Otro logro HISTÓRICO hoy! Nuestros dos GRANDES amigos Israel y el Reino de Marruecos han acordado establecer relaciones diplomáticas plenas, un gran avance para la paz en Oriente Próximo!”.

Marruecos llevaba décadas persiguiendo este reconocimiento. Desde que España abandonó su colonia en 1975, ninguno de los cuatro presidentes republicanos y tres demócratas que ha tenido Estados Unidos desde 1976 hasta la llegada de Donald Trump en 2016 había asumido la soberanía de Rabat sobre el Sáhara Occidental. Todos ellos siguieron las orientaciones de la Organización de Naciones Unidas.

El Palacio Real de Marruecos emitió un comunicado a las 17:25 en el que informaba sobre la conversación telefónica mantenida entre Mohamed VI y Donald Trump. Y anunciaba que Estados Unidos se compromete a instalar un consulado en la ciudad saharaui de Dajla. Esta acción se inscribe dentro de la política iniciada por Marruecos hace varios meses de atraer consulados de diferentes países al Sáhara Occidental. Rabat busca así un reconocimiento implícito respecto a su autoproclamada soberanía sobre el territorio en disputa. Entre los países que ya han instalado consulados en el Sáhara hay nueve en El Aaiún, capital administrativa del Sáhara, y siete en Dajla. La mayoría de ellos son africanos. Hasta ahora, el país de mayor relevancia era Emiratos Árabes Unidos quien anunció la incorporación de su consulado el pasado 4 de noviembre.

Mediante este acuerdo, Marruecos se compromete así a reanudar las relaciones diplomáticas con Israel “lo antes posible” y a autorizar los vuelos directos para el transporte de los miembros de la comunidad judía marroquí y de los turistas israelíes desde y hacia Marruecos. También promoverá “relaciones innovadoras en los ámbitos económico y tecnológico” con Israel.

El monarca subrayó en el comunicado del Palacio Real el hecho de que, aunque no se haya “presentado la oportunidad” de reunirse con Trump, la coordinación entre ambos países se ha prolongado, sobre todo, desde la visita a Marruecos de Kushner en mayo de 2018. También han sido decisivas “varias visitas no oficiales”, según señala el escrito del Palacio. Aunque el comunicado no la menciona, la hija del presidente Ivanka Trump, visitó Rabat en noviembre de 2019.

Mohamed VI indicó que las medidas de acercamiento a Israel no afectarán “al compromiso permanente y sostenido de Marruecos en favor de la causa palestina”.

La República Árabe Saharaui Democrática (RASD) indicó a través de un comunicado del Ministerio de Comunicación: “La decisión de Trump no cambia en nada la naturaleza jurídica de la cuestión saharaui, ya que la comunidad internacional no reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental (…) El pueblo saharaui continuará su legítima lucha para completar su soberanía por todos los medios y asumiendo los sacrificios que esto requiere”.

Por su parte, la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya, de visita oficial en Israel, declaró: “Damos la bienvenida al reconocimiento de Marruecos a Israel, pero igual que en el conflicto palestino, España considera que la paz en el Sáhara Occidental solo puede resolverse de acuerdo con las resoluciones de Naciones Unidas. Esperábamos, sin embargo, que pudiera darse este paso”, informa Juan Carlos Sanz.

“No se puede ser más palestino que los palestinos”

Las manifestaciones más multitudinarias que se celebran en Marruecos –apoyadas hasta ahora por el propio Estado– son las que se organizan cada año en febrero a favor del Estado Palestino. En la última de ellas ya se rumoreaba la posibilidad de que Rabat estuviera tejiendo un acuerdo a tres bandas con Israel y Estados Unidos. Por eso, muchos manifestantes coreaban: “No a la colonización, Palestina no se vende”.

Pocos días antes, el 4 de febrero, el ministro de Asuntos Exteriores marroquí había declarado en el Parlamento: “No se puede ser más palestino que los palestinos”. Bourita afrontó las críticas de los representantes del islamista Partido Justicia y Desarrollo (PJD), primera fuerza en la coalición de Gobierno, quienes indicaron que la causa palestina debería ser la primera cuestión nacional para los marroquíes. Bourita contestó: “La primera causa de la diplomacia marroquí es la cuestión del Sáhara marroquí”.

La política exterior de Marruecos, así como la del Ministerio del Interior, responde ante el Palacio Real y no ante la jefatura del Gobierno. Así que diez meses después de la manifestación de apoyo a Palestina, el acuerdo con Israel y Estados Unidos se ha consumado.

NETANYAHU DA LA BIENVENIDA AL CUARTO PAÍS ÁRABE QUE SE ACERCA A ISRAEL EN CUATRO MESES

JUAN CARLOS SANZ / JERUSALÉN

En la primera noche de Januká, la fiesta judía de invierno, Benjamín Netanyahu ha recibido el cuarto regalo de Donald Trump en apenas cuatro meses. Cuando los días del presidente republicano en la Casa Blanca están contados, el primer ministro israelí, bajo la amenaza de nuevas elecciones y un juicio por corrupción, saludó este jueves con entusiasmo el anuncio de una “histórica paz” de la normalización de relaciones con Marruecos.

La promesa de “paz cálida” que, a su juicio, representa el intercambio de oficinas de representación —como la que ya tuvo Israel en Rabat hace un cuarto de siglo—, y el establecimiento de vuelos directos entre ambos países, tiene claras ventajas. Además de reforzar su perfil como estadista, verá también apuntalada su popularidad entre decenas de miles de israelíes de origen marroquí, que son parte de su base electoral.

Pero también supone un precio. La diplomacia transaccional apadrinada por Trump en beneficio del Estado judío conlleva concesiones. El reconocimiento de Emiratos Árabes Unidos en agosto se acaba de plasmar en el Congreso de EE UU en la aprobación de un programa de rearme del Ejército emiratí por 23.000 millones de dólares (19.100 millones de euros). El caso de Baréin fue una mera cesión de Arabia Saudí para no tener que dar el mismo paso. Y la normalización con Sudán está aún en el aire. Civiles y militares no se han puesto de acuerdo en Jartum sobre la necesidad de establecer relaciones con Israel. De hecho, las autoridades sudanesas advierten de que no estrecharan lazos con Israel mientras Washington no cumpla su promesa de levantar las sanciones heredadas del régimen del depuesto dictador Omar Bashir.

Los responsables palestinos condenaron sin dilación el acuerdo israelí con Rabat, que rompe de nuevo el consenso de la Liga Árabe en vigor desde hace dos décadas, esto es, que el reconocimiento con Israel solo se puede producir a cambio de una Palestina independiente.“Para España, solo cabe el respeto a las resoluciones de la ONU”. La ministra española de Exteriores, Arancha González Laya, que se encontraba de visita oficial en Ramala, capital administrativa de la Autoridad Palestina, fue taxativa. Dio la bienvenida este jueves al anuncio de normalización de relaciones entre Marruecos e Israel, “como no podía ser de otra manera”, pero recordó que también “hay que resolver la paz entre israelíes y palestinos y la cuestión del Sáhara Occidental”.

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