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Artículo de La Vanguardia: Si Biden no gana de forma aplastante, muchos temen que Trump instigue a la violencia

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Por John Carlin // Contenido publicado en La Vanguardia

Rumbo a Boston desde Nueva York a la casa de mi amigo Lenny, con el que he recorrido 2.500 kilómetros en los últimos nueve días, pasamos dos largas caravanas de coches luciendo banderas estadounidenses y pancartas pro Trump.

El espectáculo podría haber sido festivo. Como el de unos hinchas de fútbol celebrando una victoria. Pero no. Fue siniestro. Las caras de los fieles trumperos dentro de los vehículos, casi todos pick-ups , trasmitían rabia y rebelión. Podemos suponer incluso que varios de ellos iban armados.

Me hizo pensar que no hay una, sino dos cosas importantes en juego en las elecciones que se celebran hoy. Primero, el carácter de la democracia estadounidense. Una venerable revista de derechas, The National Review , publicó un artículo esta semana que decía: “Trump es una amenaza pública que ha introducido elementos de caos e imprevisibilidad en la actividad del Gobierno… El problema de Trump no es estético: es la deshonestidad, la estupidez y la incompetencia”.

“Estoy muy preocupado, los militares y la policía, también”, dice un congresista demócrata

Tomando en cuenta también que Trump ha superado 26 acusaciones de abuso sexual y 4.000 demandas judiciales, y que penden sobre él otras 12 demandas, entre ellas una por un supuesto fraude fiscal masivo, cuatro años más de él en la Casa Blanca pondrían el Estado de derecho en entredicho. Como dice Lenny, quizá pasándose un poco, “Si gana Trump estaremos en camino de convertirnos en un Estado fallido”.

Lo que también está en juego en estas elecciones es más inmediato y más urgente. Estamos hablando de la estabilidad política de la democracia más poderosa del mundo.

He leído y oído a infinidad de personas advirtiendo de la posibilidad de enfrentamientos violentos, sea cual sea el resultado electoral. Había pensado que exageraban.

Después de hablar aquí en Boston con el congresista demócrata Seth Moulton ya no estoy tan seguro. Moulton, de 42 años, combatió como marine en Irak durante seis años. Leí que decidió entrar en la política en plena guerra cuando, un día en el 2004, un subalterno le dijo, “Teniente, debería ser candidato al Congreso para que esta mierda no vuelva nunca a ocurrir”. Ahora Moulton teme “la mierda” que puede caer sobre su propio país.

“Hablé la semana pasada con un comandante de la Guardia Nacional esperando que me dijese que todo estaba bajo control –me dijo Moulton–. Su respuesta me sorprendió. ‘Estamos muy preocupados’, me dijo. Averigüé un poco más y descubrí que los servicios de inteligencia creen que hay un potencial de violencia importante, desde ambos bandos, pero especialmente desde la derecha si pierde Trump”.

Pero reconocerá, le digo, que si Donald Trump se las ingenia para dar la vuelta al resultado oficial, habrá protestas masivas de la izquierda, que quizá haya violencia; en cualquier caso los seguidores de Trump no se quedarán quietos…

“Eso –me contesta– es obviamente lo que más nos preocupa.”

¿Cuál es el peor escenario que visualiza?

“El peor, claro, es que gane Trump. Pero el otro escenario alarmante es que Biden gane, como se espera, pero por márgenes muy estrechos en los estados decisivos. En esa circunstancia Trump es muy capaz de instigar la violencia”.

Una vez que la violencia se instiga uno no sabe dónde va a parar, le propongo.

“Exacto. EE.UU. ha atravesado épocas duras. Hemos sobrevivido a una guerra civil. No estamos ahí aún pero podríamos atravesar momentos increíblemente difíciles y ciertamente estos podrían ser los cuatro años más complicados en este país de toda mi vida”.

Le recuerdo que Trump ha estado advirtiendo hace ya varias semanas que las elecciones no van a ser legítimas. Le digo que esto me recuerda a lo que he visto en países africanos y centroamericanos, que detecto en Estados Unidos hoy un tufo bananero.

“Usted detecta un tufo. Yo –me contestó Moulton– un fuerte hedor. Trump ha estado sembrando las semillas del caos y la violencia y yo, como congresista electo, estoy muy preocupado. Los militares y la policía están preocupados también. Todos estamos ansiosos por lo que puede pasar esta semana, y posiblemente durante las semanas que
vienen”.

Lenny escucha mi entrevista con Moulton y después me dice: “No pensaba que la situación era tan seria. Me da escalofríos”.

A mí también. A los dos nos llama la atención el tono sombrío de Moulton, igual que el de otro congresista, también demócrata, con el que hablamos por Zoom un par de horas después. Tom Malinowski, que representa un distrito de Nueva Jersey, nos da una noticia que desconocemos. Hace una hora, nos cuenta, una de las caravanas que Lenny y yo vimos esta mañana bloqueó el tráfico en una de las principales carreteras del estado.

“Gente armada bloqueando el tráfico es algo que hemos visto en otros países”, dice Malinowski, que antes de entrar en la política trabajó en organizaciones internacionales de derechos humanos. “Da miedo. No es exactamente un mensaje de paz. Además, lo estamos viendo ya: ¡antes de saber el resultado!”.

¿Qué podría pasar después?

“Depende del mensaje que les envíe Trump cuando pierda –responde Malinowski–. Salvo que veamos una victoria aplastante de Biden, que lo dudo, es casi inevitable que se comportará como siempre: es decir, no según las reglas. Como mínimo sabemos que Trump no hará lo que han hecho todos los presidentes derrotados, que es aceptar el veredicto del pueblo estadounidense y pedir una transición pacífica y ordenada. Eso no va a ocurrir.

”La verdad es que no hay ningún misterio sobre cómo reaccionará. Ya ha condicionado a sus seguidores a rechazar una victoria de su rival demócrata Joseph Biden. Está claro que el papel de las fuerzas de la ley puede llegar a ser vital en defensa de la democracia”.

Me despido del congresista y reflexiono con Lenny que estas no son en absoluto elecciones normales. El margen de victoria es igual de importante, o más, que la identidad del ganador. Si Biden arrasa, ni Trump tendrá la cara dura de cuestionar el resultado. Pero si Biden gana por algo parecido al estrechísimo margen por el que Trump venció a Hillary Clinton hace cuatro años será para echarse a temblar.

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