Lucía Dammert

Lucía Dammert

Socióloga y Doctora en Ciencia Política. Profesor Titular de la Universidad De Santiago de Chile. Dedicada a temas de Seguridad Pública, Violencia y Crimen Organizado. Miembro del directorio de Espacio Público, Fundación Junto al Barrio y Democracia Abierta de Barcelona. Miembro del Consejo Asesor del Secretario General de Naciones Unidas en temas de Desarme. Columnista de diversos medios de comunicación de América Latina.

Carabineros y Ciudadanía: Elementos de una relación compleja

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La relación de Carabineros con la ciudadanía ha pasado por momentos de amor y de odio en los últimos años. Reconocidos por su capacidad de protección, presencia y apoyo al ciudadano por más de dos décadas estuvieron entre las primeras instituciones con más altos niveles de confianza ciudadana. La autonomía y los excesos han traido esa percepción a niveles mucho más bajos (pero aún superiores a los partidos políticos, el Congreso y varias otras instituciones políticas). El mito de la policía incorruptible se hizo pedazos con los cientos de datos entregados sobre mecanismos de defraudación interna, negociados con compras, usos de gastos reservados, entre otros. La violencia policial invisibilizada se tomó el escenario central durante la segunda mitad del 2019 con cientos de personas que denunciaron todo tipo de situaciones que incluyen tocaciones sexuales hasta uso excesivo de balines, agua con quimicos entre otros. ¿Cómo afectó esta situación en la percepción ciudadana?

Entre diciembre 2019 y marzo 2020 realizamos una encuesta en la Región Metropolitana para un proyecto de investigación sobre legitimidad policial. Dados los altos niveles de opacidad institucional, los limitados fondos para estudiar la policía y las complejidades propias de la politización de ese debate, partimos por relevar la percepción que la ciudadanía tiene sobre Carabineros y desde ahí tratar de reconocer elementos claves para una necesaria reforma. Hoy destacamos cuatro hallazgos interesantes:

  1. El temor ciudadano es latente. Pase lo que pase con las cifras de denuncia o las encuestas de victimización, la ciudadanía tiene miedo. 
    1. 80% cree que la delincuencia aumentó respecto al año anterior.
    1. 53% cree que nadie o los vecinos solos se hacen cargo de la seguridad de sus barrios.
    1. Más de la mitad de la población encuesta no se siente seguro caminando solo por la ciudad o caminando solo por su barrio de noche. La presencia de carabineros en ambas circunstancias no disminuye el temor.
  2. Seguridad por libertad. El temor genera respuestas desesperadas en la población. Así 27% aprobaría guardias privados armados, 32% vigilancia de redes sociales para obtener información, 42% escuchas telefónicas, 66% uso de drones y 82% instalación de cámaras de seguridad.
  3. Carabineros es peor evaluado en sus tareas centrales.  El máximo de evaluación del desempleño policial se obtuvo en “control del transito” con 4,7 y de ahí las tareas policiales son evaluadas aprobando ligeramente salvo en dos temas centrales “control de armas de fuego” con 3,9 y “control del narcotráfico” con 3.7.
  4. Los problemas de la legitimidad.   En general los ciudadanos no creen que Carabineros respete los derechos humanos, aplique la Ley a todos por igual, no discrimine o explique su accionar. Es decir las bases mismas de una policía legitima están puestas en duda.

La tarea de reformar Carabineros es urgente e ineludible. La misma requiere de una acción conjunta de gobierno, partidos políticos, expertos, sociedad civil y por supuesto la institución policial. Avanzar con información es la única forma de asegurar un camino serio y sólido de transformación pero eso implica abrir espacios de investigación, de colaboración y sobretodo reconocer que la crítica es clave para definir desafíos.

Desde marzo la pandemia ha transformado la agenda mundial y Chile no es una excepción. Los problemas urgentes sobre reforma policial pasaron a un segundo plano y parecen hoy ubicarse por debajo de las cientos de notas de prensa que destacan la entrega, rapidez, profesionalismo y acción institucional. Al parecer durante la pandemia los expertos dejaron de ser interesantes para estas notas que se centran casi únicamente en la voz institucional. Pero no hay que confundirse, la opinión ciudadana no va a cambiar por unos meses de cumplir con su labor y nuestros estudios reconocen que si no hay transformaciones claves, la crisis de confianza y legitimidad continuará.

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