Andrés Villar

Andrés Villar

PhD en Relaciones Internacionales de la Universidad de Cambridge. Cientista Político de la Universidad Católica, con estudios en Science-Po París. Volví para trabajar como Investigador en FLACSO-Chile. Fui Analista del Ministerio de Relaciones Exteriores. Tras finalizar mis estudios doctorales trabajé como Investigador Asociado en el Centre for Rising Powers(Universidad de Cambridge). Lo mío son las Relaciones Internacionales.

Coronavirus: abajo la pandemia-populista, arriba el multilateralismo

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Sin duda la pandemia que azota al mundo ha dejado al descubierto varias tendencias en la política internacional. La más significativa, es la preeminencia que adquiere el Estado como el actor más importante del sistema internacional. Desde el fin de la Guerra Fría, emergieron y consolidaron varios actores como las multinacionales y ONGs generando la noción de pérdida de influencia e importancia del Estado. Sin embargo, las continuas guerras y crisis globales tan antiguas como las pandemias han demostrado que el Estado sigue jugando un rol protagónico en las relaciones internacionales. En todo ellas, es el Estado quien tiene la iniciativa y las respuestas para hacer frente a dichos fenómenos globales. El Estado sí importa, no por romanticismo sino porque tiene el mandato soberano y la capacidad de actuar y transformar las realidades.

Por su parte, la globalización tal como la conocemos tiene que cambiar. La pandemia del coronavirus desnuda el lado negativo de la globalización; la facilidad del movimiento de personas tiene consecuencias. No se trata como algunos quisieran decretar el fin de la globalización o cerrar fronteras ad eternum, más bien se trata de cambiar su lógica de mercado. En ese sentido, políticamente la globalización no resiste el mismo orden y estructura de gobernanza. Por de pronto, se abre una oportunidad para promover con más fuerza un desarrollo sustentable.

Y acá las responsabilidades son compartidas. Las grandes potencias han sido erráticas e irresponsables, partiendo por China que en un principio oculto información sobre la magnitud de la infección. Sin embargo, ha tenido una capacidad de reacción que, en parte mejorará su prestigio, desde el momento que comenzó a implementar políticas de cooperación y ayuda humanitaria a distintos países afectados. El lado opuesto ha sido Estados Unidos, que guiado por un bufón de reality, primero ha negado la magnitud de la crisis para después enfrascarse en una pelea con Alemania sobre la propiedad intelectual de una posible vacuna. Qué duda cabe que el unilateralismo que promueve EE.UU. en esta situación no tiene cabida y éxito. En todos estos escenarios, las únicas respuestas políticas posibles en términos de regulación o contención consisten en generar mecanismos y políticas de respuesta de carácter global.

Lo anterior, no obstante, deja al descubierto que lamentablemente no ha sido aplicado por las estructuras que son un referente en la materia. La Unión Europea ha brillado por su inacción, dejando al descubierto como Italia, Alemania y España han tomado decisiones soberanas (correctas) pero unilaterales, sin coordinación y sentido comunitario. Reforzando la idea del Estado por sobre estructuras supraestatales.

Otros que ha queda al descubierto son los lideres demagogos. Se unen al club de Trump, Bolsonaro y AMLO quienes han caricaturizado la pandemia y sus efectos. El tiempo, más bien los enfermos, muertos y parálisis económica le pasaran la cuenta. En la batalla entre el Populismo versus la Ciencia, es la racionalidad científica la que acompañara a los líderes responsables para hacer frente a este desafío sanitario y global. La ciudadanía los respaldará.

En este sentido, esta crisis es una oportunidad para demostrar la importancia del multilateralismo. Son el actuar responsable de organismos internacionales como la OMS, los que tienen la oportunidad para legitimar su rol ante la comunidad internacional. Sustentados en la evidencia y cooperación científica, la ONU de la mano de la OMS, tiene la responsabilidad de concertar políticas y salvar vidas humanas.

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