Veronica Pinilla

Veronica Pinilla

Ph.D. en Políticas Sociales y Administración, de la Escuela de Sociología y Políticas Sociales, The University of Nottingham; Magíster en Gestión y Políticas Públicas de la Universidad de Chile; Administrador Público de la Universidad Central. Consultora Senior con más de 20 años de experiencia en el sector público, en temas vinculados a la reforma del Estado y modernización de las instituciones públicas, transparencia y empleo público. Docente de la Universidad de Valparaíso, y Autónoma. Panelista permanente de Radio la Clave, y Ciudadanos 360 de CNN.

Cuando las encuestas sirven para algo

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La última encuesta CEP ha dejado una estela de reflexiones en todos los sectores, y entregó información relevante para el mundo político.  Desde valoraciones lapidarias sobre el manejo de la crisis y la capacidad de respuesta del ejecutivo, los partidos políticos y el congreso; pasando por la valoración por la democracia, hasta a evaluaciones de personajes claves que no han dejado indiferente a nadie. Llama profundamente la atención porque siendo estos resultados tan concluyentes, en su lectura es posible encontrar al mismo tiempo algunas soluciones a la crisis. Aquí me permito compartir algunas.

Una primera reflexión es que pese a la fuerte crítica que la ciudadanía hace de actores políticos claves, al mismo tiempo se valora el sistema democrático. Dicho de otro modo, la ciudadanía no cree en dictaduras ni populismos, sino que pide que el sistema democrático chileno sea mejorado en vistas a ejercer el ordenamiento político y territorial con soberanía popular. Aquí entonces recordemos las innumerables oportunidades cuando se han instalado propuestas de reformas para hacer de nuestra democracia un sistema que permita distribuir equitativamente el poder popular, entre representantes que a su vez sean fiscalizados por leyes que se apliquen sin distinción para todos y todas, y con la idea de lograr vivir en una cancha pareja para todos. En esta reflexión cabe también el rol que deben cumplir los partidos políticos y el propio ejecutivo, los cuales deben velar por la correcta ejecución de las normas que aseguren una democracia sólida. En otras palabras, la ciudadanía respeta la democracia, pero tiene amplias críticas con quienes detentan el poder en la actualidad, y en esto pocos se salvan. No es casual que la Comisión de Constitución del Senado haya aprobado la idea de legislar sobre el límite a la reelección política de Diputados y Senadores, 3 y 2 períodos respectivamente. Lo más relevante, es que esta ley sería retroactiva, no partiendo de cero, sino que considerando los períodos legislativos ya realizados por los parlamentarios y parlamentarias. De alguna forma, esta iniciativa de ley viene a configurarse como un eje transformador crucial de la realidad política, ya que estaría permitiendo que nuevas caras y nuevas figuras sean candidatos y candidatas, y puedan incorporarse como nuevos cuadros en el parlamento.

Hay otra reflexión relevante que es preciso mencionar y dice relación con el rechazo de la ciudadanía a figuras que no han mostrado voluntad de diálogo, llamando la atención que este rechazo haya considerado figuras políticas históricas. Se reitera que la ciudadanía de valor significativo a los acuerdos y a diálogos transversales, porque sin duda alguna estos acuerdos se ven como la mejor salida a la crisis. Lo anterior es coherente con el apoyo a la democracia: sin diálogo no se contruyen acuerdos y sin acuerdos no se avanza. Ahora bien, no se habla de cualquier acuerdo, sino más bien de transformaciones que permitan darle un sentido mas definitorio a nuestro estado deseado de las cosas: cambios estructurales en salud y pensiones, avanzar hacia una nueva constitución que selle otro pacto social en Chile, un mejoramiento sustantivo a los servicios públicos, lo que se traduce en más recursos y un empleo público cada día esté más preparado para garantizar dignidad en la atención; y espacios de reflexión permanente que hagan posible otra forma de vinculación entre el estado y a ciudadanía.

Finalmente, nada de esto es completo si no se ejercen cambios sustantivos al sistema económico dominante, permitiendo que mas gasto público sea direccionado a chilenos y chilenas que requieren de un sistema de protección social mas comprensivo, no solo considerando a los más vulnerable, sino que a una sociedad que vive los altos y bajos de una economía que muchas veces entrega malas sorpresas. En complemento, un sistema tributario que logre recaudar más recursos para los fondos públicos, haciéndolo más cercano a las estructuras tributarias de países desarrollados, y como dijera un alto dirigente empresarial, “pidiéndoles a las empresas que paguen hasta que duela”.

La encuesta viene a confirmar lo que muchos hemos estado pidiendo, que el sistema cambie con acuerdos que permitan darle salida pacífica a la crisis, entonces no cambiemos todo para que todo siga igual.

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