Laura Gallardo

Laura Gallardo

Laura es de la U: su *alma mater* es la U y es, orgullosamente, profe de la Escuela de Ingeniería y Ciencias. También y, a pesar de todo, es de la U desde mucho antes que las S.A, más bien desde los pretéritos clásicos universitarios. Científicamente le ocupan los impactos humanos sobre el Sistema Climático y los cambios paradigmáticos por los que debe atravesar el mundo y la ciencia. Esto último viene de su otra influencia: la U de Estocolmo donde se formó como investigadora.

De símbolos y esperanza: quizás lo más distintivo de la especie humana

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Hay quienes son capaces de descifrar cómo nuestra especie –homo sapiens sapiens– se apareó con otros homínidos –neandertal, denisovanos, etc– a partir de análisis genéticos y arqueológicos. Me pregunto qué descifrarán de nuestra historia no en 50 mil años, sino que en algunas décadas. ¿Cuáles serán las disquisiciones e interpretaciones de quienes estudien la historia y la política? ¿Será el mundo habitable entonces para nuestra especie?

Siendo muy optimista podría ser que la historia contara de un cambio radical en la historia de este territorio. Un cambio hacia una democracia más profunda capaz de liberar el potencial creativo de sus habitantes, de crear una sociedad solidaria, igualitaria y sustentable. Pero también puede ser que muestre el triunfo de la estupidez, del egoísmo y de la brutalidad. Entre algunas elites suelen prevalecer argumentos racionales, creaciones de épicas revolucionarias o simplemente transformadoras; hasta buenas intenciones se encuentran allí. Pero en tiempos revueltos también circula el miedo, la búsqueda desesperada de tranquilidad y estabilidad o simplemente sustento, supervivencia. Y cuando el miedo prevalece, la estupidez se vuelve alternativa. Y esos locos que en tiempos más tranquilos son impensables, se vuelven presidentes o primeros ministros o reyezuelos. Así que no basta con argumentos racionales, bien fundados, inteligentes. Se necesita de mucha inteligencia emocional para sobrepasar el miedo o, al menos, acotarlo y manejarlo.

En los próximos meses y años, los símbolos de esperanza deberán ser más fundamentales que hasta ahora. Tanto o más de lo que fueron a finales de los 80. La porfía de querer solidaridad, igualdad y sustentabilidad, dándole fuerza a la inteligencia. ¿Serán suficientes el Negro Mata Pacos, la voz de Víctor Jara y su Derecho de Vivir en Paz, el baile de Pikachu? ¿Serán suficientemente transversales para una sociedad tan desigual? No lo sé. Habrá que inventarlos, crearlos, compartirlos. Después de todo, los seres humanos nos movemos y nos organizamos siguiendo creencias comunes y las que hemos seguido hasta ahora ya no funcionan, al punto del colapso. No es la inteligencia ni la habilidad ni ser bípedos lo que nos distingue, es la creencia y la esperanza. Esa que convenimos en celebrar con un abrazo cada media noche de un día del calendario que nos inventamos. Y aunque suene cursi, ¡qué ese abrazo nos simbolice esperanza!

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Al parecer, Sr. Presidente, tenemos un problema ideológico. Y no me refiero solamente a eso de izquierdas y derechas. Me refiero a que yo aprecio la ciencia como bien público, de los comunes dirían algunos. Una ciencia al servicio de todes, no de intereses particulares. Una ciencia hecha por todes quienes tengan el talento y puedan formarse. A veces por curiosidad, muchas otras veces con curiosidad que se gatilla porque el tema es prioritario.

¿El futuro?: una cuestión de porfía buena

Supongo que día a día hago eco del optimismo porfiado en el contexto de cambio climático y en el contexto, por ejemplo, de nuestra nueva constitución. Con ese convencimiento voté apruebo y convención constitucional. Con esas ganas profundas trato de transmitir a la generación de nuevos profesionales y científicos la capacidad de maravillarse ante las complejidades de este mundo perturbado por nuestras malas decisiones y proveerles las herramientas de análisis y síntesis para que piensen, creen, cuestionen, propongan, argumenten y sustenten los nuevos paradigmas de las ciencias, de los quehaceres y los quereres.

Celebrando 178 años de la U

Si hay algo que caracteriza a la U es la pluralidad. Por sus aulas y pasillos se escuchan todas las opiniones y, a menudo, se debe ejercitar el respeto a la diferencia. Hay días en que eso requiere mucho esfuerzo. En otros días, se hace más fácil. Siempre, de la contraposición de ideas (no de mentiras) y el diálogo emergen mejores ideas y se afinan los argumentos. No todas las opiniones derivan de sesudos análisis y fundamentos filosóficos. A veces, las opiniones son gritos de esperanza y sueños de gente joven, llena de pasión.

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Paula Escobar en La Tercera: Gambito de Dama

Si Narváez logra perseverar en esa narrativa de futuro, hacer y “ser” simbólicamente esa síntesis entre lo que enorgullece y lo que avergüenza de nuestra historia posdictadura, y transforma eso en un proyecto serio y contundente, le podría devolver el éxito electoral a la centroizquierda.

Quién sabe, hay que preguntarle a Radomiro

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