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Decencia

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“En los tratos entre los hombres la verdad, la sinceridad e integridad son de mayor importancia para la felicidad en la vida”.

No es una paradoja iniciar este editorial con las palabras de uno de los padres fundadores y redactores de la Constitución de Estados Unidos, Benjamin Franklin, sexto gobernador de Pennsylvania, el Estado que ha dado el triunfo al que será cuadragésimo sexto Presidente de Estados Unidos, Joe Robinnette Biden Jr, nacido en el Estado de Franklin hace 77 años atrás.

Biden dio una lucha encarnizada con buenos resultados que ha permitido destronar, por primera vez desde 1992 con Bill Clinton, a un incumbente en el cargo y no a cualquiera. Donald Trump es historia y lo logrado por Biden, como pocas veces en la historia de EEUU -quizás desde la destitución de Nixon- ha sido una elección como se dijo en campaña por Biden sobre “La lucha por el Alma de una Nación”.

Y es que si hay algo que han representando estos cuatro años de era Trumpista han sido la falta de decencia, el abuso del verbo, los gritos, la falta de respeto no solo a la dignidad presidencial, sino también, y lo más grave al pueblo norteamericano y a las personas. Su manejo del Covid, como de muchas crisis sociales en un país divido, atizado por los exabruptos de un ultraderechista que actuaba como matón de barrio, fue desastrosa y no se enfocó en el dolor que tanto produjo a lo largo de 4 años, entregando un país dividido, quebrado, fracturado.

La presidencia de Biden -quizás por un solo período por su edad- sea similar a la que Jimmy Carter quien ejerció a fines de los convulsos años setenta, llevando a EEUU a un periodo de mayor tranquilidad y prosperidad, pero sobre todo de ejercicio decente contra el abuso y la corrupción del poder. También esta será recordada como una elección histórica que restablece la dignidad de un país luego del abusivo Trump. Una mujer, afroamericana hija de migrantes indios y jamaicanos, la senadora Kamala Harris será la primera vicepresidenta de Estados Unidos, siendo la primera mujer que alcanza tan alta posición.

Por último, cabe anotar que Trump será un mal chasco en la bicentenaria y siempre fabulosa historia de Estados Unidos, pero será recordada por la fractura generada, por el irrespeto y el dolor que puede provocar un líder populista y abusivo. Esta será recordada como una época en que líderes populistas, por medio de un verbo viperino trataron de imponer sus ideas por medio de la violencia verbal, el populismo y la mentira. Ha sido una época que esperamos quede atrás.

Por último anotar el dolor que puede producir un líder de retórica vociferante y estridente como Trump, lo que ocurrió con Estados Unidos puede ocurrirle a cualquier país, el abuso de líderes como estos (Trump, Orban, Erdogan y Bolsonaro) está a la vuelta de la esquina y de cada uno de nosotros depende defender la democracia de este tipo de líderes populistas de solución fácil, verbo divisorio y que tanto daño pueden generar a sus naciones. Que Trump que ya es historia, sea un recordatorio más de los errores que una sociedad puede cometer y padecer.

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