Ricardo Lagos Weber

Ricardo Lagos Weber

Abogado U. Chile; MPhil Sussex. Senador por Valparaíso. Formé parte de un equipo que trabajó en la integración comercial de Chile con la comunidad internacional. Creo en el crecimiento y la productividad, la protección del medio ambiente, los derechos laborales y la no discriminación. Ex Seleccionado Nacional de Rugby; Aficionado a la MTB; Melómano de amplio espectro (Led Zeppelin, Sandro, Redolés, Los T3es y la cumbia). Tengo una amigable relación con la cueca. Soy Bombero de la 1era Compañía de Viña del Mar. Vivo en el Cerro San Juan De Dios, Valpo.

Economía Azul

Share on whatsapp
WhatsApp
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

A nivel planetario, y Chile no constituye una excepción, se ha plasmado una mirada diferente sobre los océanos y, en particular, sobre los múltiples roles que desempeña el Océano en nuestras sociedades y su significativa contribución a la economía global. Este reconocimiento ha dado forma al concepto de “Economía Azul”, como asimismo lo ha hecho la creciente preocupación de las graves riesgos que amenazan a los ecosistemas marinos, muchos de los cuales estan ligados al cambio climático.

Una Economía Azul es aquella que (WWF) i) restaura, protege y mantiene la biodiversidad, la resiliencia, las funciones esenciales y el valor intrínseco de los ecosistemas marinos; ii) sienta las bases del desarrollo socioeconómico para las generaciones actuales y futuras, contribuyendo a erradicar la pobreza y a crear medios de vida sostenibles;  iii) provee seguridad alimentaria tanto para las comunidades costeras como para la población mundial en general.

En suma, consiste en una mirada integral sobre la protección de los ecosistemas marinos, la contribución al crecimiento y desarrollo sostenible y la seguridad alimentaria. El paradigma de la Economía Azul persigue desvincular el progreso económico basado en ecosistemas marinos del deterioro ambiental del Océano.

Estudios recientes resaltan la importancia del Océano en la economía global. La OCDE estima que el Océano aporta anualmente US$ 1.5 billones a la economia mundial. El Banco Mundial calcula que el sector pesquero por sí solo da empleo a 120 millones de personas en todo el mundo. El WWF estima que el valor de los activos marinos genera un “producto marino bruto” de US$ 2.5 billones anuales, lo que convierte al Océano en la 7ma economía mundial.

El Océano, visto en el pasado como vasto e inagotable, hoy está expuesto a ser sobre explotado.  La demanda creciente de recursos, la sobrepesca, el cambio climático, la contaminación, la perdida de biodiversidad y de habitats y una inadecuada gestión y fiscalización contribuyen al deterioro marino. El daño al Océano tiene impactos sobre la salud humana y la economía global.

Resulta urgente acordar un enfoque económico distinto en el que la explotación económica y la sostenibilidad actuén de manera conjunta. Algo de esto hay en los esfuerzos multilaterales como lo son los Objetivos de Desarrollo Sustentable (ODS14); la Conferencia de Naciones Unidas sobre Océanos; y el reciente Informe Especial del IPCC sobre los Océanos y la Criósfera.  

Por todo lo anterior,  la Cop25 presenta una oportunidad de avanzar en los efectos del cambio climático y su relación con el Océano. Chile, junto a otros países ha tomado la protección del Océano como uno de sus objetivos principales para esta cumbre. Nuestro país cuenta con serios desafíos así como con un enorme potencial en torno a la Economía Azul.

Bastante se ha dicho sobre lo que se espera de la COP25. Un tema que se ha resaltado poco, y que puede hacer una diferencia en el mediano plazo respecto del cambio climático y de los océanos, es que por primera vez en una COP tendrá lugar una reunión de los Ministros de Hacienda de los diversos países que participan.

Los Ministros de Hacienda, en general, han sido determinantes a la hora de definir las políticas públicas que definen el tipo de crecimiento y su impacto sobre la sostenibilidad. Las políticas sobre el fomento a la innovacion y la productividad; la política tributaria que premia o castiga inversiones en función de su impacto ambiental; la composición de la matríz energética; los marcos regulatorios en torno a la huella de carbón; el desarrollo y uso de intrumentos y fondos de inversión regionales; las normas sobre el tipo de inversiones respecto de los fondos previsionales privilegiando inversiones en proyectos sustentables; las regulaciones sobre el sector pesquero; normas que fomentan y/o exigen el reciclaje y restringen y/o prohiben el uso del plástico.

Todos estos temas, y muchos mas, pasan por los escritorios y las decisiones de los Ministros de Hacienda a diario en nuestros países. Por lo mismo, la participación de los Ministros de Hacienda en la COP25 debe pasar de ser “una novedad” a una participacion “permanente” a la hora de abordar enormes desafíos. Se generará la oportunidad de poner “a conversar” a los principales actores con una mirada ojalá larga sobre la salud futura de nuestros océanos y nuestra población y su sustentabilidad. El diálogo en torno a la gobernanza, institucionalidad y políticas para un desarrollo equilibrado no puede seguir descansando sólo entre la sociedad civil y los ministerios sectoriales. De paso dicha participacion le puede permitir a los Ministros de Hacienda sentir el clamor y el calor de las demandas ciudadanas por un cambio sustantivo en pro de un crecimiento sustentable.

Más del autor

Mantener los ingresos de los hogares chilenos

En simultáneo a las medidas sanitarias es necesario mantener los ingresos de los hogares chilenos y la sobrevivencia de muchas empresas, principalmente medinas y pequeñas.

Más para leer

Quién sabe, hay que preguntarle a Radomiro

Suscríbete a nuestro Newsletter

¡Mantente al día con las novedades de Entrepiso y suscríbete para que la información llegue directamente a tu correo electrónico!