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Editorial de El País: Al fin diversidad

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Contenido publicado en El País

A medida que se va haciendo pública la configuración del equipo de altos cargos en los que se apoyará Joe Biden cuando asuma la presidencia de Estados Unidos el próximo 20 de enero, destaca la voluntad del próximo mandatario de la primera potencia mundial de reflejar en los más importantes estamentos políticos la diversidad cultural, social y racial característica de su país.

La Administración saliente ha sido tan monolítica en muchos aspectos —incluyendo el perfil marcadamente masculino, blanco y de origen anglosajón de los más próximos colaboradores de Donald Trump— que cualquier pequeño cambio ya hubiera sido evidente. Sin embargo, Biden está yendo mucho más allá poniendo a la cabeza de la gestión de EE UU a un grupo de hombres y mujeres que además de contar con un currículo notable reflejan el crisol de orígenes que desde siempre ha formado parte de la propia sociedad estadounidense.

El reciente anuncio de la designación de Pete Buttigieg como secretario de Transporte es un nuevo ejemplo de una loable tendencia iniciada con la elección de la senadora Kamala Harris como candidata a la vicepresidencia del país. Si logra la confirmación del Senado, Buttigieg será la primera persona abiertamente homosexual y con aval parlamentario al frente de una cartera en EE UU (hubo un antecedente con Richard Grenell, que fue jefe interino durante tres meses de los servicios de inteligencia —cargo considerado de Gabinete—, pero sin confirmación parlamentaria). Anoche, varios medios estadounidenses informaban de que Biden también habría elegido a la legisladora Deb Haaland para dirigir el Departamento de Interior, cartera que administra los recursos naturales del país. Si se confirmara su nominación, sería la primera persona nativa americana en asumir un cargo en el Gabinete.

Buttigieg y Haaland se suman a un equipo donde figura la primera vicepresidenta de la historia —que además es negra—, donde el equipo económico que tendrá que lidiar con los estragos causados por la pandemia y un complicado panorama internacional será eminentemente femenino, con el primer secretario de Seguridad Interior hispano y con un secretario de Defensa de color.

Así, en la gestión de la transición de poder por parte de Biden todo apunta a que forma y sustancia coinciden. A su tono calmado en momentos muy tensos, ahora se suma un espíritu integrador en la elección de colaboradores. Es decir, una selección acorde al espíritu constitucional de EE UU. Los resultados de su gestión ya se verán, pero, por ahora, Biden ha querido acertadamente reflejar en su Gabinete la misma diversidad que se observa en las calles de su país. Debería ser lo normal, pero hasta eso es un logro.

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