Eugenio Severin

Eugenio Severin

Cofundador y director ejecutivo de “Tu clase, tu país”. Ha sido consultor internacional en educación para instituciones como UNESCO, BID, Banco Mundial y otras. Fue Especialista Senior en la División de Educación del Banco Interamericano de Desarrollo desde el 2008 hasta 2012. Trabajó desde 2003 y hasta el 2008 en la Fundación Chile. Fue Jefe de Gabinete del Ministerio de Educación de Chile entre el 2000 y el 2002 y luego fue Director Nacional de la Oficina de Asuntos Ciudadanos del mismo Ministerio.

Educación de emergencia

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Mientras tomamos conciencia creciente de que el Coronavirus seguirá acompañándonos por varios meses, surge la razonable inquietud por el retorno a clases y, especialmente, por la manera en que la situación actual perjudicará el aprendizaje de los estudiantes.

Esta es una pregunta de la máxima importancia y tiene respuestas diferentes según la expectativa de quien la formula. La expectativa acerca de lo que significa aprendizaje y también acerca de cuánto va a durar la emergencia y el distanciamiento.

Para quienes pensaban que esto duraría pocos meses (3-4), como parece ser el caso de las autoridades ministeriales, pero también de muchos directivos escolares y algunos docentes, parecía razonable tomar medidas de emergencia en transición. Un portal para distribuir recursos, el envío de tareas y materiales usando redes sociales, e incluso el uso de plataformas gratuitas, sencillas y rápidas de implementar. Lo importante era sostenerse mientras tanto, hasta el retorno seguro y pronto.

Para quienes hemos sostenido desde el comienzo que la experiencia de los países que nos llevan un par de meses de adelanto es que esto va a ser mucho más largo, al menos hasta mediados del 2021, es frustrante ver cómo, desde esa mirada de corto plazo, hemos dejado de tomar decisiones más profundas e igualmente urgentes.

La “educación de emergencia” no es lo mismo que la educación híbrida, aquella que asumiendo no solo el contexto de la emergencia sanitaria, sino los desafíos del siglo XXI abraza el desarrollo de experiencias de aprendizaje flexibles, ricas y diferenciadas, centradas en el desarrollo del potencial de todos y cada uno de los estudiantes. La educación híbrida requiere de plataformas tecnológicas para apoyar el trabajo de los docentes, la preparación de recursos ricos y complejos, el desarrollo de la autonomía y la responsabilidad en los estudiantes, la construcción en ellos del pensamiento crítico, la implementación de experiencias de colaboración. Incluso sin pandemia, las plataformas serán un apoyo central a los procesos de aprendizaje. La pandemia solo nos ha abierto la puerta de un cambio que parece irreversible.

Sin embargo, así como la educación de emergencia no es lo mismo que una nueva manera de educar, no todo uso de plataformas es una nueva o actualizada práctica educativa. Se podrían usar plataforma para consolidar las mismas prácticas obsoletas (por ejemplo con eternos 45 minutos de una exposición de un profesor en Zoom, o colegios que les piden a los niños presentarse a su video-clase con uniforme y bien peinados).

Los desafíos y la experiencia de aprendizaje son muy distintas para niñas y niños dependiendo de la edad o de sus contextos de vida. Diseñar nuevas propuestas didácticas significa volver a poner en el centro a los estudiantes y preguntarnos qué es lo que cada uno de ellos, en su contexto y etapa, necesita aprender y requiere como apoyo para ello. 

Hacernos honestamente esa pregunta nos llevaría a dos respuestas que creo pueden ser sorprendentes. Primero, que mucho de lo que los sistemas educativos proponen hoy en los currículos no tiene ninguna relevancia para la mayoría de los estudiantes, y podría perfectamente eliminarse para concentrarse en las competencias y habilidades esenciales y necesarias para el siglo XXI. Segundo, que hoy mismo, y no solo en un futuro lejano de nueva normalidad, podríamos estar ofreciendo a nuestros estudiantes una educación mucho más pertinente y significativa. Y si podemos hacerlo, entonces deberíamos hacerlo.

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