Claudia Sarmiento

Claudia Sarmiento

Abogada. Licenciada en Derecho por la Universidad de Chile y LL.M. en teoría legal por la New York University. Fue investigadora del Centro de Derechos Humanos y Editora del Anuario de Derechos Humanos de la Universidad de Chile. Jefa del Departamento de Reformas Legales del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género y asesora del Ministerio Secretaría General de la Presidencia durante el segundo Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet. Colaboradora de los Programas de Género y Constitucional del Instituto Igualdad, e integrante del Directorio de la Asociación por las Libertades Públicas. Socia del estudio de abogados Sarmiento & Walker y Profesora de Derecho Constitucional de la Universidad Alberto Hurtado.

El agua y el tiempo

Share on whatsapp
WhatsApp
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

El año pasado el artista Javier Marticorena presentó el 11 de septiembre en el Museo de la Memoria y los derechos humanos la obra Tu huella en un segundo. Proyectada en una de las paredes del Museo, podía verse una piedra que se pinta, se marca y esa huella prontamente se seca y se vuelve invisible.

La marca del agua con la que se pintó la piedra se secó rápido. Para quienes no vieron a la piedra marcada, este es un hecho que será desconocido. Si la marca en la piedra fuese un hecho relevante, ¿cómo se asegurarnos de no olvidarlo?

Es evidente la conexión entre el paso del tiempo y el olvido. Para quienes hemos vivido de cerca la sombra de la dictadura, de las violaciones de los derechos humanos, es duro pensar que nuestra historia, al igual que la marca en las piedras, puede ser fácilmente olvidada. Que el paso del tiempo hará que los horrores y los errores del pasado, sean una anécdota.

¿Pero por qué recordar? Hacerlo, muchas veces es doloroso. A otros, incluso, avergüenza. Me he hecho esta pregunta mil veces. José Zalaquett un día me dijo que cuando una sociedad permitía que se violaran los derechos humanos de la forma en la que se hizo en Chile, pero también en lugares como Argentina o Sudáfrica, se habían quebrado con los cimientos éticos de una comunidad. Entonces, reconocer, nombrar, tener una verdad histórica y no olvidarla, no solo es importante para las víctimas y sus familias, sino para toda la sociedad.

Hasta hace muy poco tiempo pensaba que como país habíamos avanzado hasta un punto en el que no dudábamos de la gravedad de lo sucedido, ni del dolor de las víctimas. Pensaba que, como habíamos hecho un nunca más colectivo, sería simplemente delirante que hubieran algunos que abiertamente reivindicaran el Golpe, justificaran las violaciones a los derechos humanos, cuestionaran la veracidad de los hechos o abiertamente defendieran la dictadura. Tristemente, los hechos dicen otra cosa.

Contra toda lógica, en estos días muchos prefieren abiertamente abrazar y defender lo abominable. Pareciera que el agua en las piedras en Chile se ha secado más rápido de lo que esperábamos y que es imprescindible, hoy más que nunca, marcar una y mil veces que lo sucedido no debe ser olvidado.

La dignidad humana, la democracia, la igualdad, la libertad, la justicia y el estado de derecho, jamás estarán asegurados si no somos capaces de construir relatos históricos en los cuales podamos reconocer nuestras fallas, pero también nuestros aciertos. Recordar no es solo mirar el dolor y abrir nuevas heridas; es honrar la valentía de muchas y muchos, la clemencia de otros y la capacidad de todos de avanzar. Es construir responsablemente una comunidad política respetuosa y prudente, que no esté dispuesta a dinamitar su futuro, negando su pasado.

Que este 5 de octubre nada se de por sentado y que sigamos pintando las piedras para un nunca más imperecedero.

Más para leer

El aprendizaje más allá de zoom

La mayor parte de los 8 mil millones de personas que habitamos este planeta azul sobrevivirá el COVID-19. Ojalá la mayoría de ellos salgan más sabios y con ganas de cambiar el mundo.

El valor de la Libertad

Como muchos chilenos, llevo 17 días encerrado en mi casa –por favor permítaseme citar a Mandela guardando las exageradas proporciones de su encierro y el nuestro por éstos días- sin embargo, el valor es el mismo.

Rebelión municipal

En el estallido social, y ahora con el coronavirus, las alcaldesas y los alcaldes han asumido un papel relevante, adelantándose y muchas veces arrinconando a otras esferas políticas más tradicionales, partiendo por el gobierno y el parlamento.

Quién sabe, hay que preguntarle a Radomiro

Suscríbete a nuestro Newsletter

¡Mantente al día con las novedades de Entrepiso y suscríbete para que la información llegue directamente a tu correo electrónico!