Sergio Espejo

Sergio Espejo

Abogado Universidad de Chile y Master en Políticas Públicas de la Universidad de Harvard. Ha sido Diputado, Ministro de Transportes y Telecomunicaciones y Superintendente de Electricidad y Combustibles. Enseña políticas públicas en la U. de Chile, integra el consejo académico asesor del programa de medio ambiente de la facultad de Derecho UC y es decano de Ciencias Jurídicas y Sociales de USEK. Abogado socio de Aylwin y Compañía y consultor internacional.

El pequeño mundo de Don Camilo

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Atesoro entre mis bienes más preciados una serie de libros escritos por Giovanni Guareschi en los que se narran las aventuras de un cura de pueblo, Don Camilo, y de su eterno adversario (y amigo del alma), el alcalde comunista Pepón. Son textos sencillos en los que, con sentido del humor, Guareschi utiliza a sus personajes para construir un universo profundamente humano.

En las historias de Guareschi el conflicto político está al rojo vivo. Acaba de terminar la segunda guerra mundial, en la cual ambos protagonistas combatieron en la resistencia a los nazis. Italia es gobernada por la Democracia Cristiana y el Partido Comunista se despliega en férrea oposición. La guerra fría ha instalado su lógica descarnadamente divisiva en el corazón de Europa. La vida cotidiana es no sólo la lucha por la reconstrucción de post guerra, es también la lucha por las almas, las mentes y la adhesión política de los ciudadanos a visiones completamente polares de la existencia.

No es rato entonces ver a Don Camilo y a Pepón, indistintamente, “perder la brújula” de lo correcto. Uno y otro, animados por la ceguera que suele provocar el sentirse titular de una verdad revelada (por Dios o por los hombres), animan permanentemente a sus huestes contra los otros. De manera incansable, promueven la participación de sus seguidores en actos políticos masivos, compiten por el financiamiento para un Centro Infantil o una Casa del Pueblo, incluso disputan partidos de futbol en los que más que una pelota, lo que está en juego es el Reino de los Cielos o la Revolución Proletaria.

La forma en que la intolerancia, el sectarismo y la miopía de estudiantes, profesores y autoridades han venido destruyendo la convivencia al interior de la Universidad de Chile, me han hecho recordar el Pequeño Mundo de Don Camilo.

Sin importar cuan dura es la contienda, y pese a los excesos en que caen una y otra vez, Don Camilo y Pepón son capaces de reconocer la bondad genuina, el dolor que demanda compañía y apoyo, el placer de la amistad, y el valor del bien común. Al fragor de su lucha, ambos reconocer la fortaleza de las convicciones del contendor. En el reconocimiento de su humanidad, el cura y el alcalde construyen el respeto que hace posible la convivencia de los distintos.

Muchos años después de haber leído por primera vez estos libros me queda poca confianza en los curas. Nunca la tuve respecto de las ideas comunistas. Pero creo mucho más en el valor de la humanidad que nos permite construir comunidad sin importar cuan distinto pensamos. Esa es quizás la lección última de Guareschi, cuyos libros podrían pasar a ser parte de las mallas curriculares y de las lecturas de los integrantes de los órganos directivos de la Universidad de Chile.

Mientras tanto, usted que tiene la paciencia de leerme, no se pierda el Pequeño Mundo de Don Camilo.

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