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Entrepiso: Un año de ideas y debate

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481 columnas y editoriales, casi 40 columnistas, y un año de vida. Entrepiso, cumple su primer aniversario. Poco antes que el país cambiara de raíz –y quizás intuyéndolo- un grupo de amigos convocados por Radomiro nos sentamos a pensar como crear un espacio que contara con diversas voces, de hombre y mujeres de una generación entre los 60 y los 25 años, esos que crecieron en dictadura, se hicieron grandes en democracia, muchos de ellos participaron del destino político del país de los últimos años, y otros crecieron en democracia y se hicieron grandes con ella, exigiendo haciendo ver nuevas ideas, nuevos desafíos.

Entrepiso nunca quiso ser un lugar para hablar desde la política, ni tampoco exclusivamente de ella. De hecho aquí se han mezclado temas contingentes, con comentarios de libros, películas, obsesiones, ideas, relatos personales, maravillosos espacios de homenaje necrológico, de todo un cuanto hay, en la creación y los pensamientos de hombres y mujeres a los que los caracteriza un denominador común, la inquietud insaciable por escribir, por pensar, por crear, discutir un mejor país y un mejor mundo.

Muchos comienzan a soñar, otros jamás han dejado de hacerlo, pero Entrepiso ha venido en un año –con un breve intervalo- a recordarnos que en comunidad, en conjunto, con otros y de otros construimos el presente y futuro que queremos. En ese sentido Entrepiso es y ha sido un espacio de encuentro, trozos de tablas en la inmensidad de un mundo que cuesta entender, que nos asombra, que nos impacta, que nos deja perplejos a quienes tenemos por manía cuestionarnos nuestro mundo, nuestras certezas siempre escépticas.

A poco andar, Entrepiso se convirtió en un bello receptáculo de nuestras esperanzas y miedos. 

Primero el 18 de octubre de 2019 y su fuerza creadora, avasalladora, violenta a ratos, el acuerdo constitucional y el proceso constituyente nacido de ello en noviembre y diciembre de 2019, quedaron plasmados en la tensión de noches en vela. Entre “toques de queda” donde solo sonaba el atronador rotor de helicópteros en la oscuridad. 

Miedo, fue la palabra con que por esos días, al mismo tiempo, dos columnistas sin haberse puesto de acuerdo hicieron llegar al mismo tiempo a esta redacción; un corolario de lo que muchos sentimos en días confusos, difíciles de asimilar, que con el tiempo –como todo- decantan para dar paso a la esperanza. 

Esperanza, turbación, intento por entender, muchos también cayeron en un mutismo, a muchos nos costó escribir, pensar, y como si todo ello fuese poco, la pandemia cayó sobre nosotros en una eterna cuarentena donde escribir y salir del tedio se hacía infinito, eterno entre conteos de cifras macabras. 

Todo ello quedó grabado aquí. 

Si en algún momento, en los años que vienen, nos da por leer nuestras columnas en línea recta de manera cronológica, encontraremos el camino, el dolor, las alegrías, incertidumbres y la potencia creadora de un grupo de buenos amigos, que tienen un origen común, que piensan y sueñan un país común, el país donde cabemos todos, donde la discusión no tiene verdades, donde las verdades se intersectan, se tocan, donde dudamos críticamente de nosotros mismos.

No podemos terminar este editorial, sin agradecer a todas y todos nuestros columnistas, que hacen un esfuerzo de tiempo para pensar, escribir, desarrollar ideas, correr contra plazos, y por cierto al equipo de Entrepiso, que noche a noche, corrige, edita, selecciona contenidos para tener un lugar donde, en medio de las tempestades, sentarse a leer bajo un árbol o en la sombra de nuestra cuarentena la idea de otro, que es la primera forma de conversar. Pero en definitiva, el gran agradecimiento es a quienes nos leen, nos recomiendan, nos acompañan: nuestros lectores y amigos de Entrepiso.

¡Feliz aniversario!

Imagen: Obras del pintor Jean Michel Basquiat

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