Ignacio Puga

Ignacio Puga

Profesor de Historia, Geografía y Educación Cívica. Dirigente Sindical y Coordinador de Contenidos en Sociedad Constituyente.

Estado laico y Pueblos Originarios: un aporte a la plurinacionalidad

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El primer choque entre el cristianismo y los pueblos originarios se dio con la llegada de los colonos europeos a América: en ese entonces, en Europa, la Iglesia Católica se encontraba en una cruzada contra el protestantismo, el cual había nacido como una crítica contra el lujo y la acumulación de la institución, consecuencia de su acumulación de poder. Como siempre, la respuesta desde el poder nunca es suave: nace la Santa Inquisición, y con ella la cacería de disidentes acusados y acusadas de brujería y herejía. Simples mortales torturados y asesinados por sus creencias. 

En América el costo lo pagaron los líderes espirituales indígenas: desde el sacerdote en los imperios y sociedades complejas hasta los chamanes de comunidades de menor envergadura, o de bandas cazadoras y recolectoras. La orden Jesuíta, que nace bajo el alero de la reacción contra el protestantismo, se convierte en viga maestra del panóptico moral del nuevo mundo, adquiriendo un poder tal que más tarde le traería problemas, incluso, con la Corona Española misma, que los expulsó en 1767..   

Trescientos años de colonialismo español no fueron suficientes para superar la visión teocrática y absolutista de la sociedad, visión que se impuso desde la cúspide de la sociedad, una sociedad blanca, descendiente de Europa y propietaria de la tierra, cuyo arraigo en el catolicismo le hará tomar decisiones políticas bajo este prisma incluso hasta el período repúblicano, a pesar de leyes y constituciones que fueron denominadas como laicas, pero que hoy naturalmente, no cumplen con todas las expectativas de un estado laico genuino.  

La discusión sobre el estado plurinacional y multicultural hoy por hoy constituye una veta importante en torno al Estado laico y sus alcances en la actualidad.

Si observamos con atención, el peso de la cultura religiosa en Chile se hace sentir en nuevos formatos: el problema es que muchas veces estos formatos atentan contra la libertad y autonomía de las personas y también contra las cosmovisiones de ellas y las comunidades que integran. Ejemplos hay varios: en el pueblo mapuche, desde la prohibición del mapuzungun por autoridades religiosas evangélicas, al hostigamiento a líderes espirituales de las comunidades mapuche por parte de comunidades evangélicas, entre las que se cuentan destrucciones de rehues, profanación de tumbas de autoridades religiosas ancestrales, hechos que complementan la destrucción de espacios sagrados que sistemáticamente han arrasado las empresas forestales; o el caso del pueblo kawésqar, al que no se le permite la navegación a la usanza tradicional, borrando por decreto no sólo una de las tradiciones milenarias más antiguas que se pueden encontrar en América, sino que la cosmovisión propia de un pueblo ligado al mar, al que no se le permite su goce y se le coarta el derecho al libre tránsito bajo desde su perspectiva e incluso desde una óptica liberal.

Y es que asumir distintas cosmovisiones tiene también costos económicos e implicancias políticas directas para un Estado que históricamente se desentiende: respetar la territorialidad, respetar la configuración del poder político local, tener que sortear voces indeseables para el poder político centralista existente. En fin, bajo el ojo neoliberal, equivale a aniquilar la posibilidad de producir riqueza. La tradición republicana blanca, europea, criolla, católica y estamental, puede perder mucho en el actual contexto y ante los ojos de un mundo globalizado que la mira como parte de un pasado añejo.

La lucha por un Estado laico permea muchas banderas que hoy por hoy están en juego y que el derecho a la libertad de conciencia y credo exige debatirlas en una sociedad genuinamente democrática: en el caso de los pueblos originarios, su cosmovisión, el elemento central de su cultura e identidad, debe ser protegido por el Estado como un eje elemental en un nuevo trato con los pueblos originarios y sus cosmovisiones.

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