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Fabián Padilla, en Medium: Confundir objetividad con imprecisión: ¿caer o empujar?

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Por Fabián Padilla // Contenido publicado en Medium

Nunca está demás debatir sobre la semántica del periodismo. El lenguaje y las palabras son elementales para entender el mundo complejo que nos rodea. El español, por suerte, es rico en palabras— unas 180 mil según la RAE—, lo que permite tener a disposición un amplio abanico de posibilidades de elección para titular una nota periodística.

El viernes 2 de octubre, entre las 18:30 y 19:30 horas, en una nueva protesta desarrollada en la Plaza Baquedano y alrededores, el carabinero Sebastián Zamora Soto empujó a un joven de 16 años por la baranda del Puente Pío Nono, que permite cruzar el río Mapocho.

La caída, de unos siete metros de altura, dejó al estudiante inmóvil en el agua, con fracturas en sus muñecas y un daño grave, pero no letal. Por suerte, personas que se encontraban en el lugar, bajaron al lecho del río y sacaron el cuerpo —boca abajo— del agua, para prestarle primeros auxilios.

Las imágenes del hecho impactan, más aún, los videos donde se ve cómo el carabinero, desde diversos ángulos, impactó contra el manifestante, provocando su caída.

Las versiones iniciales del hecho, acusaron que el “guanaco” o carro lanzaagua de Carabineros, habría eyectado un chorro que derribó al joven. Otras voces señalaron que un supuesto forcejeo habría terminado con el mismo resultado. Pero fue solo después de conocer los videos liberados por Tele Sur y una cámara de seguridad o control de tránsito, que varios pudimos dar cuenta que el joven no cayó, sino que fue empujado hacia el río.

Diferencias entre caer y empujar

Según la Real Academia Española de la Lengua, el verbo intransitivo “caer” es «Dicho de un cuerpo: Moverse de arriba abajo por la acción de su propio peso».

Hay otras acepciones, como por ejemplo,«Dicho de un cuerpo: Perder el equilibrio hasta dar en tierra o cosa firme que lo detenga», que sirven muy bien para describir el fenómeno gravitacional de la caída.

Este verbo es uno de carácter intransitivo, es decir, no permite que se le añadan complementos directos. Es una voz pasiva como “dormir”, “enfermar”, “subir”, “faltar”, entre otras.

Por el contrario, el verbo transitivo “empujar”, que según la RAE es: «Hacer fuerza contra alguien o algo para moverlo, sostenerlo o rechazarlo» sí permite, a diferencia del intransitivo, asignar un complemento directo, es decir, que a algo o alguien se le impute la acción (verbo).

En ningún caso la definición de la palabra empujar asocia una motivación al acto de hacer fuerza para mover, sostener o rechazar algo o alguien. Pero al parecer en Chile el uso de la palabra empujar si tendría esa connotación.

“Veracidad y precisión”

Lo ocurrido es bien evidente al ver el video. Un joven escapa de la persecución de carabineros y el carro lanzaagua, mientras un efectivo lo intercepta por el costado y en velocidad, provocando su caída: empujando su cuerpo al río.

En honor al deber de informar de la forma más precisa posible: ¿Para ustedes el joven se cayó o lo empujaron? Pensemos sin el contexto político de por medio, ¿la acción del video sería descrita de forma más precisa con la acción de empujar o la de caer?

Los medios chilenos, en su gran mayoría, decidieron utilizar el verbo intransitivo “caer”, “cae”, o “cayó”, que no permite complemento directo (alguien a quien imputar la acción), para describir esta escena.

Otros medios como The GuardianRadio Cooperativa o Fast Check CL, usamos el verbo transitivo “empujar”, porque —en honor a la precisión periodística— este describe mejor el hecho, ya que el impacto, la embestida, el “procedimiento”, o como quieran llamar a la acción del carabinero corriendo y chocando al joven provocando su caída, terminó empujando al cuerpo hacia el río.

“Veracidad y precisión” se llama un texto de la BBC, que describe la importancia de estas dos palabras para hacer periodismo. «La precisión es central para tu reputación como periodista.» afirma el documento en un sentido estético y ético de la profesión.

«Si tus lectores, oyentes o audiencia no pueden confiar en que les vas a dar una versión precisa de los hechos, entonces no estás logrando ni siquiera lo más básico.»

La relevancia de usar bien las palabras es fundamental en el ejercicio de informar. No hacerlo bien degrada la profesión y el trabajo periodístico en una dimensión desde las formas de ejecutar el trabajo, pero además degrada al periodismo, pudiendo caer en desinformar, si es que el mal uso del lenguaje termina siendo negligente con la historia que está describiendo.

Este mal uso puede ocurrir por ignorancia: un nivel bajo en el uso de nuestro lenguaje, o por la intención de desinformar, bajo la premisa de objetividad.

Escala de desinformación

La destacada fact-checker Claire Wardle acuñó el concepto de Information Disorder (Trastorno de información)en 2018 para encasillar en una escala de daño los diferentes tipos de desinformación.

Por ejemplo, en esta escala, la forma más inofensiva forma de desinformación es la Sátira. Por el contrario, la máxima expresión de desinformación es el Contenido Fabricado (o fake news como lo conocemos popularmente en América Latina).

En los contenidos desinformativos que podrían provocar menos daño está el Contenido Engañoso (Misleading Content), cuya definición es: “Uso engañoso de información para encuadrar un asunto o individuo”.

También está presente un habitual del periodismo en la Era Digital, False Connection (Titular infiel al contenido), que ocurre cuando se titula de una manera, que no permite ver reflejado el título en el contenido periodístico escrito.

Todas estas formas de desinformación hacen daño y no nos permiten generar un sistema informativo de calidad, donde el periodismo sea fuente de virtud y un efectivo perro guardián de los tres poderes del Estado.

¿Por qué decidir ser impreciso?

En el caso del carabinero que arrojó (o empujó) al joven de apellido Araya, la mayor parte de los medios chilenos decidieron titular de forma imprecisa. Lo hicieron bajo la lógica de ser imparciales en su forma de informar, ya que escribir “empujar” podría tener implicancias legales para el efectivo que cometió el acto.

Incluso, algunos medios escribieron defensas a la imprecisión de sus titulares, amparados en que los “medios irresponsables” o “partes interesadas” imputan responsabilidad y adelantan juicios, a diferencia de ellos, que usan el verbo “caer” con orgullo, para describir los elocuentes videos disponibles en Internet, donde se ve como el cuerpo es empujado y no “caído” de forma divina.

Lo dice además el mismo periodismo que, durante años, ha hecho pasar como sinónimos las palabras: “imputado” y “formalizado” con el calificativo: “culpable”.

La Policía de Investigaciones y la Fiscalía tomaron detenido al carabinero de apellido Zamora e iniciaron una investigación por el delito de homicidio frustrado, donde el Poder Judicial escrutará la intencionalidad del hecho y determinará la culpabilidad o los grados de culpabilidad que tendría por su forma de actuar en la ejecución del protocolo de control del orden público.

Pero el Poder Judicial no evaluará si el joven cayó, como su definición estricta lo dice, “de arriba a abajo por acción de su propio peso”, sino que analizará si la acción de empujar tuvo un motivo que justifique el delito de homicidio frustrado.

Matar a alguien insertándole un tenedor en la cabeza— que para algunos medios chilenos podría escribirse como: “Tenedor desciende a la cabeza de joven con resultado de muerte”—, sería juzgado por los motivos y razones que fundamental el actuar de la persona que enterró el tenedor en el cráneo de otra persona.

En el caso del carabinero chileno que empujó al adolescente al río Mapocho, la Justicia determinará qué lo motivó a embestir a este adolescente de 16 años, empujándolo por la baranda, haciéndolo caer al vacío.

Imprecisión y desinformación

Ser preciso en este caso, no tiene mucho que ver con adelantar un juicio de valor, sino con el enriquecedor principio de escribir los hechos de la forma más veraz , y ajustada a la realidad, posible.

Por ejemplo, este grupo chileno Asociación Para la Paz y la Reconciliación de la Araucanía (APRA), que de forma constante ha desinformado en Chile sobre el conflicto en la Araucanía, y es un “grupo interesado”, fue capaz de publicar en Twitter que el menor de edad se tiró al río y Carabineros no tendría responsabilidad alguna en el acto.

Esta falta de contexto y engaño tiene una motivación política en defensa de la institución que asegura el orden público en Chile.

Para quienes siguen a este grupo, los hechos reales pasan a ser otros, cambian de forma, y sus respuestas se vuelven agresivas ante quienes no vean lo mismo que ellos, tratando al que no piensa como tú, en un rival político o enemigo a muerte.

La desinformación tiene muchas caras. Una de ellas es la falta de coraje editorial para decir las cosas por su nombre, bajarle el perfil a los hechos y usar eufemismos para no herir sensibilidades de las partes involucradas. Usar la riqueza del lenguaje en perjuicio del estándar mínimo del periodismo: veracidad y precisión. Confundir objetividad con imprecisión es la forma más refinada que tiene el periodismo oficial de desinformar. No se dice caer, sino empujar.

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