Raul Arrieta

Raul Arrieta

Abogado. Cursó sus estudios de Magíster en Derecho Público en la Universidad de Chile y es Diplomado en Derecho Administrativo por la misma Universidad. Es socio de Gutiérrez & Arrieta Abogados, oficina especializada en derecho y la tecnología. Entre 2001 y 2010 desempeñó diferentes cargos en el Gobierno. Es Profesor de Protección de Datos en la Universidad Central de Chile y Ex-Presidente y Consejero del Instituto Chileno de Derecho y Tecnologías.

Hospital Digital: ¿Un elefante blanco?

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En los últimos días hemos visto como se le ha puesto el freno al Hospital Digital, sistema que se presentó como un nuevo modelo de atención en salud, centrado en el paciente, y que aprovecha el potencial de las tecnologías para acercar la atención a las personas, instalando una alternativa al modelo tradicional (basado en una red de establecimientos físicos y con restricción de horarios).

Bajo ese concepto cuesta entender por qué un sistema que tiene dichas características y se vislumbra como una posibilidad para el desarrollo del país al contribuir a transformar y modernizar nuestro sistema público de salud, es puesto en el congelador al restarle relevancia política y reducir su presupuesto de manera tan significativa. Algunos han esbozado que se trata simplemente de una medida que toma el Ministro Mañalich en contra del proyecto de su predecesor por tener prioridades, intereses y una mirada de lo que debe ser la salud pública diferente.

En mi opinión ello es simplificar en extremo el problema. Creo que lo que hay de fondo es que desde el Gobierno anterior se ha perdido el rumbo en lo que se refiere al uso de plataformas tecnológicas como pilar de la reforma al sistema de gestión hospitalaria. Desde ahí se comenzaron a implementar cambios estratégicos que han sido cuestionados por expertos internacionales, que implican un desembolso importante de recursos públicos y donde la forma de hacerlo puede terminar convirtiéndose en una pesada carga para el futuro de la salud chilena.


Ello ha hecho que nos hemos ido acostumbrando a que únicamente se administre un conjunto de iniciativas que no perduran en el tiempo y en las que el común denominador es una clara falta de experiencia, conocimiento y criterio en el campo de la salud digital. Prueba de ello, es que durante el final del gobierno anterior se realizaron compras que superaron ampliamente las 250 mil unidades de fomento, entre ellas un sistema biométrico (no utilizado a la fecha), una plataforma de manejo de interfaces (API) escasamente utilizada a la fecha, una plataforma convergente que incluye varias tecnologías también subutilizadas a la fecha y en todos los casos la mayor parte de los contratos vence en aproximadamente un año, dentro de la misma estrategia se encamina a un estado desarrollador de software potenciando tecnologías no sostenibles y poco seguras para el tratamiento de datos en salud, perdiendo el foco en mejorar la sanidad e invertir en como obtener valor de los datos del sistema de salud.

Lo anterior, como es natural, ha inquietado a la Industria Tecnológica, sobre todo porque no hay claridad respecto a la Estrategia Digital del Sector Salud. Ello dificulta que las empresas se desarrollen, se atraigan empresas con soluciones word class que se encuentren interesadas en invertir en el país y  se resuelvan los tres grandes retos que debemos tener en la implementación de los proyectos tecnológicos de salud: la falta de estándares de interoperabilidad y requisitos para nuevos proyectos; el revertir el desarrollo aislado de los proyectos  que se ha implementado a nivel clínica individual, en solo uno o pocos hospitales de una región; y la falta de coordinación entre las diferentes partes interesadas que buscan implementar proyectos TIC.

Asi, resulta indispensable que se regrese al diálogo que tan bien le hizo al país durante tanto años para definir la mejor forma de abordar los desafíos del uso de la tecnología para resolver los problemas de la salud pública chilena. Para que ello sea fecundo, estimo que la colaboración público, privada y academica resulta indispensable. No es posible que el Gobierno siga actuando y definiendo las cosas sin escuchar a los diferentes actores que tienen mucho que aportar.

Mientras ello no ocurra, lo mejor que se puede hacer por responsabilidad fiscal es mantener los proyectos y recursos congelados, de lo contrario no sólo seguiremos avanzano sin rumbo, gastando indiscriminadamente recursos públicos, sino que lo que es más grave no resolveremos los problemas que promete el Hospital Digital y los usuarios del sistema público de salud una vez más se sentirán postergados y aumentará la indignación ciudadana.

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