Laura Gallardo

Laura Gallardo

Laura es de la U: su *alma mater* es la U y es, orgullosamente, profe de la Escuela de Ingeniería y Ciencias. También y, a pesar de todo, es de la U desde mucho antes que las S.A, más bien desde los pretéritos clásicos universitarios. Científicamente le ocupan los impactos humanos sobre el Sistema Climático y los cambios paradigmáticos por los que debe atravesar el mundo y la ciencia. Esto último viene de su otra influencia: la U de Estocolmo donde se formó como investigadora.

La falacia de “la economía”

Share on whatsapp
WhatsApp
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Quizás dónde está el futuro y quién sabe cómo estará. Todo no sigue igual porque mucho ha cambiado, pero hay quienes quisieran que volviera eso de “orden, patria y tradición”. Otros, más frecuentemente, quieren echar a andar “la economía”.  Así, con artículo definido (LA). Como si fuese única, como la Tere y el Lucho. Pero existen las economías de “La Tere y el Lucho (Manuel)” de, digamos, la Dehesa y también de “La Tere y el Lucho” (sin segundo ni tercer nombre ni “buen apellido”), digamos, del suroeste de Santiago. Y son tan distintas: la primera de lujo y opulencia y la segunda de supervivencia. La primera se escapa a la casa de playa en una máquina que vuela. La segunda se arranca para “hacer pololos”. Los primeros consumen más de un cuanto hay, tal vez cosas exóticas y finas, posiblemente “low-carb, gluten free and free free free”. Los segundos “lo que hay”, a menudo ni tan saludable. Alguien dirá “qué latera, esas caricaturas”. Pero no son caricaturas, así es la distribución de la riqueza en Chile y en demasiadas partes del mundo. Así es la desigualdad y la injusticia que se ha gritado, rayado, marchado y apaleado en las calles. No sólo en Chile, en otras partes también. Y entre tantas falacias que circulan, casi todos hablan de “la economía”.

Y sí, sé que vivimos en un mundo hiper interconectado de modo que los salarios o los ingresos esporádicos dependen, en demasiada parte, de la histeria colectiva de unos señores (unas pocas señoras) en alguna bolsa del mundo: “La inquietud del mercado”. La inquietud y la histeria emergen cuando la gente baja el consumo sacando, mayoritariamente, lo suntuario y quedándose con lo necesario. Pero no se inquieta cuando el sobreconsumo nos llena de obesidad, diabetes, enfermedades mentales, infelicidad. Al revés, en la locura de las compras de plástico y chiches de fin de año, “la economía se recupera, crece”. ¿Para cuál economía es eso bueno? Parece ser la de algunos. La economía y la vida de los demás, la gran mayoría de los casi 8 mil millones es insostenible con esos niveles de plástico y basura por doquier, con tantos gases de efecto invernadero, con atmósferas irrespirables, o con sequías y diluvios, o con pandemias o biodiversidad perdida. No es cuerdo para nadie, ni para unos y otros Teres y Luchos. Seguir igual es autodestructivo. El indicadorcito llamado Producto Interno Bruto (PIB), hace demasiado tiempo se quedó en bruto, idiota sensu stricto.    

Más del autor

Una “suequedad” necesaria: Folkhemmet

Viví en Suecia por diez años y aún tengo muchos lazos fuertes con ese país remoto del norte, entre otros su exótico idioma. Uno de mis hermanos dice que me resultó muy fácil adaptarme a Suecia y aprender sueco porque siempre me salió natural “hacerme la sueca”. La verdad, aún me cuesta hacerme la sueca lo suficiente, dice mi psiquiatra.

Entre mentiras y silencios perdidos: porfiar con la alegría

Y nos dirán que no es práctico, que no sirve, que no estamos viendo la realidad, que somos tontos, que no sabemos, que…. Y esas peroratas infinitas que siempre dicen, pero hay que porfiar con la alegría. Y a la alegría, ya sabemos, hay que defenderla, como decía Benedetti, aún de la alegría.

Se me muere un poco la ideología

“Un colega compartió un texto, de Quino supuestamente (¡poco me importa si no, igual es bueno!), que tocaba lo bueno que sería que la vida transcurriera al revés. Así, dice, superaríamos la pena de la muerte de una vez y terminaríamos yéndonos de la vida en un orgasmo.”

Más para leer

La porfía de la dignidad

Uno de los principales hallazgos fue que, junto con el derecho a un salario justo y oportuno (reivindicación histórica que de hecho da origen a la existencia de los sindicatos), se mencionaba fuertemente como demanda el derecho de las y los trabajadores a recibir un trato digno.

Quién sabe, hay que preguntarle a Radomiro

Suscríbete a nuestro Newsletter

¡Mantente al día con las novedades de Entrepiso y suscríbete para que la información llegue directamente a tu correo electrónico!