Morgana Rodriguez

Morgana Rodriguez

(Febrero, 1972) Fragmentada no dispersa.

La puntada del 18

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El gobierno de Chile le encomendó al Doctor Eduardo Moore, la publicación de un libro sobre medicina en el campo de batalla. La Guerra Civil de 1891, también conocida como la Revolución del 91, acaba de terminar. Seguramente en ese conflicto es que el doctor terminó de convencerse de la necesidad de un manual nacional para enfrentar las heridas de batalla.

La diseñadora editorial, ahora artista textil Paloma Castillo, enhebra su aguja hace algunos años. Ha expuesto antes pero es ahora después de la revolución de Octubre de 2019, que su trabajo adquiere un significado más bien subcutáneo.

Generalmente el arte textil es leído con los ojos y la yema de los dedos, tanto por tiro como por retiro. El ojo ve en ellos más que la figura que forman sus puntos. Está la figura que traza el punto cruz, el punto partido, el punto lanzado, el punto cerrado o el punto de falsa cadena. Mientras que mirarlos por el revés permite entender los nudos y hebras huérfanas, y en esos detalles se ve el andamiaje de un lenguaje que da pie a la figura. Sin embargo hoy, en la contingencia, podemos sumar otra dimensión. El tramado de hilos compone con sus puntadas una capa protectora de una herida. Los bordados además de relatar fragmentos de un mundo onírico son como superficie; una fina malla que contiene la herida. Estas piezas de arte textil fueron exhibidas en pleno estallido en la galería aquí situada en Bellavista, un poco más allá de un campo de batalla central. Cruzando el río rumbo a la Chimba, podríamos escuchar perfectamente la voz del médico que habla de agujas e hilos para referirse a “las verdaderas suturas quirúrgicas.”

La cantidad de personas heridas aumentan día a día, lo consignan los informes de DDHH. No es una guerra civil, pero la policía ha tratado a la población como un enemigo feroz al que se le puede gasear, golpear y disparar profusamente hasta volver a domesticarlo. Es inevitable que el contexto entre a ser parte de la experiencia de cualquiera que mire los bordados de Paloma Castillo.

La Guerra Civil de 1891, que le sirvió al Doctor Moore de experiencia, es a menudo usada por historiadores como espejo para entender el golpe de Estado de 1973. Esta, la actual revolución de Octubre surge precisamente de las heridas que aún no cierran de la dictadura. En un vocabulario de aguja e hilo hablaríamos de dehiscencia, que es el término médico para las heridas ya suturadas que vuelven a abrir. Este cuerpo mayor de la ciudadanía, el cuerpo de la memoria, el cuerpo colectivo de la historia ha vuelto a supurar.

Paloma Castillo enhebra su aguja y procede a juntar tejidos. Sobre la herida trama rostros y sueños del futuro país que ya llegó. Quizás sigue las instrucciones del libro Cirugías de la Guerra: “se regularizarán los bordes para conseguir así la afrontación de manera que se correspondan los tejidos iguales, músculos con músculos, aponeurosis con aponeurosis, cutis con cutis.”

Foto: bordados de la artista textil Paloma Castillo exposición “Nadie los sacó a bailar” realizadaentre Noviembre 2019 y Enero 2020 aquí Barrio Bellavista, título tomado de un verso del poema “Soñar el saqueo” de Pablo Paredes Muñoz.

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