Carolina Tohá

Carolina Tohá

Es actualmente consultora y profesora universitaria en materias de ciudad y políticas públicas. Ha sido alcaldesa de Santiago, ministra y diputada. Fue una activa dirigenta estudiantil y juvenil durante la lucha por la recuperación de la democracia. Es cientista política de la Università degli Studi di Milano y también estudió derecho en la Universidad de Chile.

Letra chica

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En la oposición, hay una mayoría de actores que está apoyando el retiro del 10% de los ahorros previsionales reconociendo que es una medida que hubieran preferido no tener que tomar. Se ha recurrido a este mecanismo porque la lentitud del gobierno y lo insuficiente de sus respuestas no dejó otra opción. Además, muchos aducen que se quedaron sin espacio para proponer otra cosa ante las dimensiones imparables que adquirió esta demanda en la ciudadanía y otros tantos ven que ésta es una forma de golpear a las AFP avanzando un paso más hacia un nuevo sistema previsional que las supere. Esa mezcla de razones ha ido generando un frente común en la oposición, al que se han plegado varios del oficialismo, suficientes para sacar adelante nada menos que una reforma constitucional. 

Así como el apoyo a esta medida es casi unánime en la oposición, también son ampliamente compartidas las dudas que genera. Los principales reparos son que afectará aún más las pensiones futuras, que ya son escuálidas, y que tendrá un efecto regresivo. Sobre lo primero, los redactores de la iniciativa propusieron que se creara un fondo financiado con recursos fiscales y aportes de los empleadores que se encargara de restituir los ahorros retirados. Sin embargo, esa propuesta no fue aprobada en la Cámara de Diputados porque los votos de la derecha no estuvieron disponibles. Respecto a lo regresivo de la medida, el Senador Ricardo Lagos Weber impulsó que los retiros fueran tributables en los segmentos de más altos ingresos, pero esa idea tampoco flotó. En realidad, decir no flotó es un eufemismo. Lo que pasó, en cambio, es que hubo una reacción iracunda que partió en las redes sociales, incluyó declaraciones de los portuarios advirtiendo que radicalizarían sus manifestaciones y terminó con amenazas de ir a apedrear la casa del Senador. Lo inesperado, en este caso, es que estas críticas no encontraron asidero en la derecha sino en la centroizquierda. Sus fundamentos más reiterados descansan en las siguientes paradojas:

1. No se puede aplicar el impuesto porque el retiro debe ser un derecho universal: en realidad, si se pagan impuestos no deja de ser universal, lo único que cambia es que los sectores que mantengan altos ingresos durante el 2020 deberían pagar el impuesto correspondiente en abril del 2021.

2. Es inhumano cobrar impuesto porque hay gente que ganaba 3 millones, pero no ha recibido ni un peso desde abril: en verdad, los impuestos se pagan según los ingresos del año, y quienes vean desmedrada su situación producto de la pandemia no tendrán que pagar.

3. La idea no tiene acogida por quien la propone: lo cierto es que se trata de un Senador que ha participado en reiterados esfuerzos para hacer más progresivo el sistema tributario, pero incluso si alguien no lo valida, debería evaluar esta idea en su mérito, en lugar de ocupar argumentos ad hominen, es decir, descalificando a quien la plantea.

4. La idea era buena, pero se presentó mal: cuando eso pasa, y se tienen convicciones sobre un punto, se intenta mejorar la presentación, no desechar su contenido.

5. El estado de ánimo de la gente no está para pensar en impuestos: si se adoptara la medida propuesta, sólo pagarían el impuesto las rentas superiores, que son una parte muy menor de los beneficiarios, aunque concentran el grueso de los dineros que se retirarán. A la gran mayoría no le afectaría y respecto a los afectados, la verdad es que nunca hay un ánimo muy propicio para aceptar las cargas tributarias.

6. Esto es sólo una maniobra dilatoria para favorecer a las AFP: si hubiera acuerdo, como sería lo esperable, una indicación como ésta debiera resolverse dentro de los plazos previstos para el proyecto en el Senado y tomaría un día votarla en la Cámara. A las AFP no las favorece en lo más mínimo.

7. La idea no es aceptada porque el discurso que está instalado en la gente es “pásame mi plata CTM”: a decir verdad, el que sea tributable no es un obstáculo para que la gente exija que le pasen su plata, sino un factor que tendrá consecuencias posteriormente en la declaración de impuestos si se superan los umbrales de ingresos que se establezcan.

En resumen, estas objeciones revelan que muchas personas piensan que si los retiros son tributables se deberá pagar un impuesto como prerrequisito para acceder a los ahorros, suponen que esa carga se impondrá de acuerdo a los ingresos que se tenían antes de la crisis y asumen que la medida es un distractor para obstaculizar el proyecto. Paradojalmente, parte importante de la centroizquierda ha considerado que es mejor no aclarar estas confusiones, no calmar esos temores, sino sumarse a ellos para salir a cosechar algunos aplausos.

Al escribir esta columna no conocemos cuál será el resultado final de este debate, pero ya sabemos que la indicación para hacer tributable los retiros en los tramos de mayores ingresos está complicada en el Senado. La razón es que el gobierno no está dispuesto a patrocinarla (esperable dado que se opone al proyecto) y la oposición no ha logrado acuerdo para darle apoyo (sorprendente considerando que el sector se define partidario de una mayor progresividad tributaria). Varios explican su negativa aduciendo que son partidarios de un “10 % sin letra chica”. En el fondo, el mensaje es que hacer tributables estos retiros esconde un engaño o una trampa.

Estamos viviendo tiempos extraordinarios, que duda cabe. Hay urgencias, hay desesperación. No hay espacio para perderse en discordias y rencillas. Pero incluso en estas circunstancias, así de extremas y exigentes, hay algunos límites que no se debieran pasar. Uno es que use la amenaza para combatir las opiniones distintas, y otro es que se rebaje a la categoría de “letra chica” el intento por evitar profundizar la inequidad.  

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