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Luis Cordero Vega en El Mercurio: Las reglas de la hoja en blanco

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Por Luis Cordero Vega // Contenido publicado en El Mercurio

Dos exministros de Educación de la administración Piñera, Marcela Cubillos y Gerardo Varela, ahn realizado estos días declaraciones contra el proceso constituyente. La tesis de ambos, bastante conocida por los demás, es que para resolver los problemas del país no se requiere de una nueva Constitución. Cubillos se refiere a las “trampas de la hoja en blanco”, argumentando que el proceso implica “vaciar” de contenidos libertades esenciales y tirar por la borda cosas que han funcionado bien, como el Banco Central, el que se ha transformado en el ejemplo favorito para asustar a la tecnocracia.

Los argumentos de Cubillos y Varela omiten aspectos elementales. El primero son las reglas sobre las cuales opera el proceso. La idea de la hoja en blanco no es más que una metodología para discutir en términos sistémicos las normas de la nueva Constitución. Ello tiene una racionalidad, porque es la única forma en que el modelo institucional tenga una coherencia inicial y permita proyectar su funcionamiento para las décadas que vienen.

El acuerdo de noviembre de 2019 impide que la Convención pueda alterar mínimos esenciales, como que Chile es una República democrática y el respeto por los tratados internacionales vigentes. Una lectura leal de las reglas que nos hemos dado para el proceso impide sostener que este puede “vaciar” derechos esenciales.

Pero estos críticos, además, omiten una segunda cuestión importante. Por primera vez la tradición constitucional chilena esta siendo conocida más allá de los especialistas. Mucho de los aspectos que hoy preocupan tienen su origen en los textos de 1833 o de 1925 y sus modificaciones de 1943 y 1970. Chile no comenzó su historia institucional con la Constitución de 1980, como parecieran creer Cubillos y Varela.

La tercera omisión relevante es que nada dice que el proceso no valorará las reglas de la actual Constitución y que han generado efectos positivos. No solo es el Banco Central; el recurso de protección también es otro buen ejemplo. Una acción de tutela de derechos fundamentales, que ha permitido resolver conflictos en temas tan diversos como los ambientales, que ha permitido resolver conflictos en temas tan diversos como los ambientales, educación, salud y no discriminación, facilitando el acceso a la justicia que bajo la Constitución de 1925 estuvo fuertamente restringido.

Demonizar la “hoja en blanco” solo busca mantener las cosas tal cual están. Hay razones sociales, económicas e institucionales que desaconsejan actuar así. Guste o no, el proceso constituyente es fruto de un acuerdo democrático y sus resultados se evaluarán de la misma forma. Un asunto nada de trivial para una república independiente de 202 años por primera vez tiene esa posibilidad.

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