Francisco Javier Diaz

Francisco Javier Diaz

Abogado y cientista político (U. de Chile, London School of Economics). Analista, columnista, ex-influencer y speechwriter profesional. Fue Subsecretario del Trabajo (2014-2018), ahora ejerce como abogado en materia laboral.

Mario Desbande

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Andrés Allamand lo acusó con todas sus letras: Mario Desbordes provocó el desbande.

Fue Desbordes, a juicio de Allamand, quien abrió la puerta para la aprobación del retiro del 10% de las AFP. Y con ello, provocó la más ominosa derrota parlamentaria que haya tenido gobierno alguno en 30 años de democracia –y como indica Sofía Correa, de las peores derrotas de un gobierno en la historia de nuestro Congreso.

Finalmente, el proyecto obtuvo 2/3 en ambas Cámaras. Si Piñera soñó alguna vez con reeditar los grandes consensos, aquí tuvo uno ejemplar… el problema es que fue en contra. Cinco senadores de Chile Vamos cruzaron el pasillo, mientras que 35 diputados de la coalición oficialista lo hicieron en la última votación. Por donde se mire, es un desbande completo en la derecha.

A pesar de haber varios descolgados en la UDI, la directiva de ese partido se mantuvo firme con la posición del Ejecutivo. Evópoli terminó siendo el más oficialista y no desvió ningún voto. Fue RN quien efectivamente inclinó la balanza, con 8 votos en el primer trámite, dos senadores en el segundo y 21 diputados en el tercero.

Tácticamente, Mario Desbordes jugó de forma impecable. Nunca se opuso formalmente a la propuesta ni la descalificó de populista. Siempre se cuidó de aclarar que era un recurso de última instancia para solucionar la angustia de la población. Cuando después de la primera votación en la Cámara fue convocado a La Moneda para ayudar a revertir la situación, sibilinamente dijo que todos se iban con tarea para la casa. Lo que en verdad le decía a Briones era que él podía cuadrar votos, pero solo si el gobierno soltaba la plata.

En el primer trámite se cuidó de no dar el voto para aprobar la iniciativa, pero tampoco votó en contra, sino que se abstuvo, probablemente pensando en una posible aprobación en tercer trámite –que fue lo que terminó ocurriendo-. Desbordes tuvo la habilidad para quedar del lado de la propuesta más popular de los últimos tiempos, sin romper con el gobierno que se oponía.

Eso en lo táctico, ¿pero estuvo bien en lo estratégico? ¿Cuál es el juego real de Mario Desbordes?

Es difícil leerlo plenamente. Después del estallido social, Desbordes pareció ser la única voz serena en la derecha, alejado de los alienígenas y el enemigo implacable. Rápidamente Desbordes captó la genuina indignación de la ciudadanía acumulada por tantos años y por tantos temas. Con la pandemia pasó algo similar. La ayuda social no está llegando y la desesperación comienza a cundir en la ciudadanía, pero el gobierno no reacciona. Desbordes y su equipo de diputados en RN deben haberse percatado en terreno del creciente malestar ante las exclusiones y letra chica de la ayuda del Ejecutivo.

Desbordes pareciera querer situarse en ese espacio político, el de una derecha con pies en la tierra. Una nueva versión de aquella vieja derecha mesocrática, nacionalista, que conquista espacios populares. Espacio que la UDI logró captar en los años 90, pero de donde se fue alejando.

Hace algunas semanas, Desbordes contaba casi con orgullo en una entrevista de que no conocía a Juan Sutil. A Desbordes le agrada mantenerse distante de la derecha empresarial y de la derecha tecnocrática. Aquella derecha que se obnubiló con el oasis de Piñera, que terminó siendo completamente obsecuente con los poderes económicos, que entregó la gestión política de un gobierno a un grupo de tecnócratas alejados de la realidad, acomodada –como describe Sebastián Edwards– en sus casitas del barrio alto, sin percatarse de la indignación que se acumulaba por las carencias, el endeudamiento y la desigualdad.

Hasta ahora, la apuesta de Desbordes ha sido una suerte de rebelión interna frente a esa oligarquía. Pero su desafío está en ser capaz de construir una verdadera propuesta reformista.

Porque para simple retórica ya ha habido muchos en la derecha, y generalmente quedan en nada. Fra Fra es el mejor ejemplo. ¿Está dispuesto Desbordes a construir un proyecto consistente y si es necesario, romper con la derecha tradicional?

El momento es propicio para un proyecto reformista de centroderecha. La coyuntura del plebiscito, donde él se pone de lado del Apruebo para participar con total legitimidad en la construcción constitucional posterior. La coyuntura del estallido social, donde él se ha ubicado fuera del círculo de los privilegiados que no quieren cambiar nada. La coyuntura electoral, donde con el nuevo sistema proporcional, una nueva alianza de centro podría abrirse paso entre los antiguos referentes.

¿Hay estrategia en Desbordes o lo suyo es puro olfato político? ¿Hay proyecto verdadero o esto no es más que subirse al carro de las causas populares? ¿Hay gente, hay equipos, hay economistas, hay juristas, o solo hay candidatos en el territorio que buscan un buen paraguas para competir?

Nada de eso está claro en la apuesta de Desbordes. Nadie sabe aún para dónde va el desbande.

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