Laura Gallardo

Laura Gallardo

Laura es de la U: su *alma mater* es la U y es, orgullosamente, profe de la Escuela de Ingeniería y Ciencias. También y, a pesar de todo, es de la U desde mucho antes que las S.A, más bien desde los pretéritos clásicos universitarios. Científicamente le ocupan los impactos humanos sobre el Sistema Climático y los cambios paradigmáticos por los que debe atravesar el mundo y la ciencia. Esto último viene de su otra influencia: la U de Estocolmo donde se formó como investigadora.

¡No hay como un ambiente contaminado para reflexionar!

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En los últimos 30 años de la historia de Chile vimos cómo buena parte de quienes antaño se llamaban “de izquierda”, fueron adoptando modos y expresiones asociables a “la derecha”. Así empezamos hablar de “capital humano”, “el mercado de la educación y la salud”, etc. De pronto, sin saber quiénes eran los personajes o conocer sus trayectorias, a veces heroicas y militantes, era difícil distinguirlos de los otros personajes. Y esto no sólo pasó en Chile. Por ejemplo, en Suecia, el partido que construyó el Estado de Bienestar, la Social Democracia (Socialdemokrati), también fue perdiendo su dirección ideológica y, poco a poco, terminó adoptando “herramientas del mercado” en contextos a los cuales siempre había optado por el Estado de Bienestar y el bien común; por ejemplo, en la salud dental, con consecuencias poco alegres para la salud bucal de much@s. Igual que en Chile, una dentadura sana (enferma) se ha ido tornando en una suerte de indicador de clase.

La cultura del Capital y el Mercado inundó todo por doquier. Había que ser pragmáticos y ser realistas. Pero esa cultura “pragmática y realista” perdió contacto con la praxis cotidiana y la realidad. Tampoco fue del todo capaz de aminorar la inequidad entre las personas, la pérdida de biodiversidad, la alteración del clima, y un larguísimo “etcétera”. El sentido de la política como manera de tomar decisiones en conjunto, para nuestra vida en común, se desdibujó y fue a menudo usurpada por las imágenes de payasos/as cuyas ideas se perdían en intervenciones de unos pocos caracteres y pocazo carácter, lleno de mentiras y ganancias chiquitas. Y ahora, aparte de la larga lista de etcéteras tenemos una pandemia y lo que más difícil nos resulta, toses y ahogos a un lado, es creer en las instrucciones y las estadísticas, especialmente de los personajes de sonrisas falsas, pintarrajeadas y estridentes (Los payasos más evidentes suelen tener un acervo de derecha, pero, lamentablemente, no resulta inequívoca la distinción).

Entre las cosas interesantes provocadas por esta pandemia eso sí: Trump ha debido recurrir a la ciencia (otra cosa es si la ha entendido o seguido); Boris Johnson le ha declarado amor eterno al Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (¿alguien se acuerda de su equivalente en Chile?) …En fin, no creo que sea cuestión de cómo el virus (SARS-CoV-2) ataca a señores chascones, pseudorubios en particular. Quizás es simplemente la señal de un cambio de tiempo y paradigmas. El mismo que, notablemente, tiene al Ministro de Energía, Señor Jobet, repensando el Capitalismo. Ojalá nos haga reflexionar a todos, especialmente a quienes hemos perdido el rumbo. ¡Nos hará bien durante y después del COVID-19…para que nos quede buena la Nueva Constitución!

Más del autor

¿El futuro?: una cuestión de porfía buena

Supongo que día a día hago eco del optimismo porfiado en el contexto de cambio climático y en el contexto, por ejemplo, de nuestra nueva constitución. Con ese convencimiento voté apruebo y convención constitucional. Con esas ganas profundas trato de transmitir a la generación de nuevos profesionales y científicos la capacidad de maravillarse ante las complejidades de este mundo perturbado por nuestras malas decisiones y proveerles las herramientas de análisis y síntesis para que piensen, creen, cuestionen, propongan, argumenten y sustenten los nuevos paradigmas de las ciencias, de los quehaceres y los quereres.

Celebrando 178 años de la U

Si hay algo que caracteriza a la U es la pluralidad. Por sus aulas y pasillos se escuchan todas las opiniones y, a menudo, se debe ejercitar el respeto a la diferencia. Hay días en que eso requiere mucho esfuerzo. En otros días, se hace más fácil. Siempre, de la contraposición de ideas (no de mentiras) y el diálogo emergen mejores ideas y se afinan los argumentos. No todas las opiniones derivan de sesudos análisis y fundamentos filosóficos. A veces, las opiniones son gritos de esperanza y sueños de gente joven, llena de pasión.

Una “suequedad” necesaria: Folkhemmet

Viví en Suecia por diez años y aún tengo muchos lazos fuertes con ese país remoto del norte, entre otros su exótico idioma. Uno de mis hermanos dice que me resultó muy fácil adaptarme a Suecia y aprender sueco porque siempre me salió natural “hacerme la sueca”. La verdad, aún me cuesta hacerme la sueca lo suficiente, dice mi psiquiatra.

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