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Nombres razonables

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“Nombres razonables” dijo un alto personero de RN para justificar la alianza electoral y programática con el partido republicano de José Antonio Kast. Se trataba de nombres razonables para justificar una alianza espuria con uno de los más extremos partidos del arco político.

A las pocas horas de cerrar el acuerdo de nóminas de candidatos, apareció el de una ¿Filosofa? Twittera conocida por sus exabruptos que rayan en el fanatismo propio del señor de los cuernos que se trepo a la testera en el paroxismo de la jornada trumpiana del día 6 de enero.

En efecto, los exabruptos de trumpiana señora, pasan por conocidas salidas en redes sociales que incluso se mofaron de un joven lanzado por Carabineros desde el Puente de Pio Nono en Santiago, una gravísima violación a los Derechos Humanos que aún se investiga.

Lo anterior podría ser solo una anécdota un cuento divertido. Algo “exótico” como llamaban en Estados Unidos a los señores de los cachos y banderas confederadas que se sentaban orgullosos en la oficina de Nancy Pelosi, pero está lejos de serlo. Hace años Estados Unidos celebraba con cierta mofa condescendiente este “exotismo” que terminó en tragedia.

Sabemos lo riesgoso, ya conocemos el peligro cuando se le abre el paso a sujetos que producto de carencias personales, vuelcan el odio, pervierten la democracia y convierten el ataque virulento a los otros y sobre todo a las minorías en un devenir de cada día. 

Los vimos escalando hace poco los muros del Capitolio, y hoy los vemos en Chile asociados a una derecha que prometía dialogo, apertura en la conversación de buena fe para crear juntos una nueva Constitución.

En los próximos meses requeriremos elegir a constituyentes, hombres y mujeres que estén dispuestos a la difícil e inteligente tarea, que dependerá de sus caracteres y capacidades, de someter las diferencias de una sociedad –en representación de esta- al debate, a la capacidad de conversar y transar de buena fe, el pacto que todos requerimos para una convivencia democrática. 

Como nunca antes en nuestra historia democrática el deber está a la vuelta de la esquina, la posibilidad es más patente que nunca, el problema es: ¿Puede ello lograrse con el fanatismo de algunos que están dispuestos a todo para justificar cualquier cosa? 

A nuestro juicio no. Por eso, el acuerdo para aislar a sectores extremos, en los extremos de la política, que plantean un país fuera de toda norma o construido para sus propios fanatismos es todo lo contrario a la definición de un dialogo sereno democrático y abierto, donde unos y otros tendrán la responsabilidad de construir el país de la deliberación y el futuro.

Por lo mismo, el acuerdo de la derecha democrática con grupos de fanáticos es tan complejo. Sin lugar a dudas, estamos ante una disyuntiva que hemos podido ver hace solo días en la democracia más antigua del mundo. Una horda de sujetos peligrosos, embobados por la teoría de la conspiración se han tomado por la fuerza, instigados por el hombre más poderoso del mundo, un lugar sagrado para la democracia occidental. Algo jamás visto, pero lamentablemente muchas veces padecido por estos lares –del Rio Grande al Sur- fue cierto para asombro de todos quienes impávidos asistíamos a observar algo que jamás pensamos ver.

Aislar a los fanáticos, a quienes creen que todo se justifica, será una necesidad para una conversación serena. Será un deber de todos quienes debamos elegir a los constituyentes en abril próximo, por ende, el llamado es a elegir mujeres y hombres con capacidad de dudar, de dejarse convencer por el otro, por enfrentar y escuchar seduciéndose por un argumento contrario sobre el tipo el tipo de país que debemos acordar. Dejar en palabras de Norberto Bobbio abierto el espacio para el escepticismo crítico en una discusión donde nadie tiene la verdad absoluta. 

Solo así, y no asilándonos en fanatismos extremos, podremos construir, por primera vez en nuestra historia, el futuro en una Constitución donde todos, la mayoría, razonable y capaz de conversar llegue a un acuerdo aislando el fanatismo y el rencor de nuestra Carta Fundamental. 

Es de esperar que así sea y en manos de todos y todas esta esa posibilidad.

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