Danae Mlynarz

Danae Mlynarz

Trabajadora Social y Cientista Política de la Pontifica Universidad Católica de Chile, Magíster en Política y Gobierno de FLACSO, con diplomados en Relacionamiento Comunitario en la Pontificia Universidad Católica de Chile y Dramaterapia en la Universidad de Chile. Actualmente es consultora y docente universitaria. Fue Gerenta del Proyecto Institucionalidad de Diálogo Territorial para Alianza Valor Minero (2017-2018), Jefa de la División de Cooperación Público-Privada en el Ministerio de Desarrollo Social (2014-2017) y ex Defensora Ciudadana (2006-2010). Concejala de la Comuna de Ñuñoa (2004 a 2008).

Nuevo Pacto Social: mucho por hacer

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El acuerdo entre diversos actores políticos abre una oportunidad para revalidar la política, sobre todo en un momento donde el rol de los partidos políticos y del congreso se encuentran en un evidente descredito. Constatamos que el órgano parlamentario estuvo ausente del debate social durante las primeras 72 horas tras el estallido social, como así tampoco conocimos declaración alguna o su disposición a canalizar la demanda o el debate sobre el alza de tarifas y las movilizaciones de  los jóvenes secundarios que comenzaron a evadir el pago del pasaje del metro la semana previa.

Es una oportunidad que no se puede desperdiciar para avanzar en el fortalecimiento de nuestra alicaída democracia, teniendo conciencia por supuesto que la legitimidad de la democracia representativa supera el ámbito nacional y hoy es parte de una problemática global.  

Frente a las suspicacias y acusaciones de “acuerdos entre cuatro paredes y a espaldas del movimiento social y en una cocina”, se debe dejar en claro que el congreso y los representantes de los partidos político cumplieron con su misión, fue un acuerdo que se estaba forjando en el espacio dado para ello y con conocimiento, a través de los medios de comunicación de todo el país. Agradezco que hayan cumplido con su trabajo motivados por las demandas que la ciudadanía impuso en forma masiva a través de la movilización.

Sin embargo, es necesario tener claridad que la firma del acuerdo no es el término de un proceso y reconocer  que sólo por la presencia en las calles de la ciudadanía movilizada este acuerdo ha sido posible. Este es un paso, pero queda mucho trabajo por hacer y todas y todos debemos comprometernos a avanzar en ese sentido.

Lograr un nuevo pacto social no es fácil pero hay urgencia de alcanzarlo. Tenemos una hoja de ruta para el proceso constitucional como no se había logrado en 39 años, y eso es lo que me gusta del acuerdo. Sin duda se debe ganar el plebiscito para cambiar la Constitución primero y mejorar la representación de todas y todos en la Convención Constituyente: para que sea paritaria, con participación de pueblos indígenas e independientes.

Debemos tener claro que el verdadero diálogo y participación no es lograr imponer mi agenda, sino que ser capaces de levantar una nueva entre los participantes y eso es lo que los actores políticos hicieron la madrugada del 15 de noviembre, fueron capaces de levantar esta ruta Constitucional donde el pueblo decidirá si quiere cambiar la Constitución y el mecanismo mediante el cual realizarlo.

Este acuerdo levanta una segunda oportunidad a la política para reconectarse, para representar y para avanzar en los otros pendientes. Porque debe también escucharse fuerte y claro, que aquí nadie esta olvidado.

La agenda social es clave, no solo desde la lógica de las urgencias que levantó el Presidente, sino que desde las urgencias que nos expresó la calle, la desigualdad y el abuso que terminó indignando a nuestra ciudadanía: desde la precariedad de nuestras pensiones, el alto valor de los remedios, el acceso y calidad de la salud, las desigualdades territoriales, el cuidado al medioambiente, la reforma inconclusa a la educación, el acceso a la vivienda, el transporte público, entre otros.  Hay una agenda social que atender en el corto, mediano y largo plazo.

Así como también es indispensable el reconocimiento, la reparación, la verdad y justicia de las violaciones a los derechos humanos sufridas en estos días. Son 23 víctimas fatales, más de 200 personas mutiladas en su visión, personas que acusan haber sido torturadas y abusadas a lo largo de todo el país. Acompañado de una reforma significativa a Carabineros.

También tenemos la tarea de ampliar la participación ciudadana y vinculación permanente con el mundo social para levantar esta agenda social, la difusión y formación para el proceso de plebiscito y para levantar los contenidos de nuestra nueva Constitución. No podemos olvidar que este estallido tiene entre sus antecedentes una crisis de representatividad y confianza. Por tanto, es clave hacer las cosas de forma distinta a cómo se han desarrollado durante los últimos años, la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones es clave, no solo es necesario escuchar para lograr representar o avanzar en empatía para lograr sentir lo que dice el otro, sino que es necesario avanzar en compartir poder para que todos nos sintamos parte de nuestro país, para lograr efectivamente avanzar hacia un nuevo pacto social.

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