Paula Vial

Paula Vial

Abogada penalista, viajera impenitente, lectora voraz, con amor ecléctico por la música y defensora de alma. Amante del fútbol, las galletitas, el campo y el café. Mamá de cuatro, por elección y amor y mujer de un huaso leguleyo. Feminista, pésele a quien le pese, con hambre por la justicia y la equidad y necesidad de ver, escuchar y leer a más mujeres. #másmujeresalpoder

Patria

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Hace tiempo que no leía, devoraba un libro con tanto afán. Durante las horas que duró su lectura estuve en el País Vasco, en Donostia o San Sebastián, respirando euskera, paseando por la Bahía de la Concha, con sus playas o las de Ondarreta, deseando tomar una sagardoa. ¡Txotx! Es una historia viva del conflicto vasco, que lucha por su independencia, por su identidad, que vive los lamentos de una familia, de un pueblo, que se enfrenta por el orgullo de unos y el horror de otros, por ETA y el terrorismo, por la dictadura y la democracia, el cese al fuego y la incredulidad y el rencor. Fernando Aramburu escribe una obra cumbre, situándola en un pueblo vasco, sobre la historia de dos familias y sus encuentros y desencuentros, sus penas y luchas, sus lealtades y traiciones, sus heridas abiertas y supurantes, una tragedia de este tiempo y de siempre. 

No soy crítica de libros, no sé hacer crítica ni pretendo hacerla. Sólo amo los libros, todos los libros, y son una parte muy importante de mi vida. Me gusta regalarlos, para desesperación de mis hijos, me gusta mirarlos, tocarlos, comprarlos, me gusta rodearme de ellos. Y me encanta recomendarlos cuando me gustan, me hace feliz la idea de compartir mis horas de ensueño, transportada a otros lugares, otros tiempos, con futuros lectores de alguna historia que me ha atrapado. Eso ha sido Patria este año, mi recomendación de horas intensas, de angustia, lágrimas y sonrisas. Quiero ser “generosa” y pedirles a todos que lo lean.

Es una historia dura y que se arrastra por años. Y de pronto el anuncio de término de los atentados y las operaciones de ETA, que desata la confusión entre unos y otros. Es la historia de Bittori y Miren, dos mujeres fuertes en veredas enfrentadas, luego de años de amistad. Es la historia de sus familias y sus caminos distintos, de sus elecciones y su destino.

Pero no soy la única que ha vibrado con sus líneas. De hecho, ay ego maltrecho, soy una más de miles, quizás millones que lo han descubierto por sus medios. Tantos, que en mayo del 2020 tendrán incluso su serie y podremos ver si las actrices y actores elegidos le hacen honor a nuestra imaginación. HBO estrenará la miniserie basada en la novela y podremos ver en pantalla la vida de Xabier y Nerea, Txato y Bittori, con sus pérdidas y desarraigos, así como las vidas de Joxe Mari, Arantxa y Gorka, junto a Miren y Joxian, arrastrados a un destino duro e irracional.

Tengo una amiga, otro regalo del país vasco, que me contó que leerlo fue como leer su vida. Y que cuando su marido se lo recomendó y lo leyó, sintió que ella debió haberlo leído primero. Porque es su historia, es su vida, es su lengua, su pueblo, su pena, sus raíces. Y yo no quiero apropiármela, es suya y de todos los vascos, pero me conmovió y la tomo prestada, para entenderlos, para apreciarlos, para admirarlos, para lamentar el dolor que han vivido y que seguramente costará mucho dejar atrás. No creo que esté superado ni que vaya a ser sencillo reencontrarse.

Entiendo lo que se siente al leer una historia tan personal y tan propia; me pasó hace algunos años con La noche de la usina. Pero eso será otra historia. Es el relato de una tragedia, de una guerra fratricida, de una violencia en espiral, que se torna tan irracional como imparable. Y tan universal como lo que se puede vivir en cualquier sociedad en la que se polaricen las posiciones. Es tan actual como un Chile que pierda la capacidad de diálogo, que resuelva con violencia todos sus conflictos, como un país que vive en la mentira y la desigualdad. El dolor, tantas veces inútil, de un pueblo que se aleja de la luz, que se hunde en las trampas del abismo insalvable entre hermanos, y que no encuentra el camino que los conduzca a un mejor destino. Aún es tiempo, léanlo.

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