Oscar Landerretche

Oscar Landerretche

Óscar Landerretche es profesor titular docente del Departamento de Economía de la Universidad de Chile. Tiene un doctorado en economía del Instituto de Tecnología de Massachusetts, MIT. Fue Presidente del directorio de Codelco (2014-2018), Director de la Escuela de Economía y Administración de la Universidad de Chile (2012-2014) y director fundador de la Maestría en Políticas Públicas de la Universidad de Chile (2004-2010).

Placer Culpable No. 2: Pines

Share on whatsapp
WhatsApp
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Las fotos al final de este artículo son de mi jockey de fútbol: el que uso para ir al estadio a ver a la U.

Usé de modelo para la foto al peluche del león que se compra en la tienda de “mercadeo” del equipo y que normalmente viene con un bonito uniforme azul que, por cierto, mis hijos pequeños le han quitado hace rato (y perdido) con esa vocación por el nudismo que los enanos tienen y que expresan en el estado perpetuo de desnudez de peluches, muñecos de acción, barbies, etc. Así que hace rato que el león, conocido cómo Marcelo Salas en mi casa, anda en pelotas por la vida. Ahora, para efectos de esta foto, posó en pelotas pero con sombrero, cual bailarín de martes femenino.

Cómo usted notará, tengo un fetiche con los pines.

Lo lamento.

Seguramente los lectores con formación en psicoanálisis podrán hacerse sus juicios, relacionando esta compulsión con oscuros atavismos y carencias emocionales. No importa, me entrego resignado a sus diagnósticos.

La colección comenzó cuando me regalaron un pin de la U que pegué al jockey que llevo al estadio. Y luego cuando me di cuenta de que era un buen lugar para pegar otros pines que tenía por ahí botados y así no perderlos. Me encontré con un pin en la calle que compre, una cosa llevó a la otra y…

… hoy el jockey tiene 80 pines.

Tiene mayoritariamente pines del fútbol chileno en que he ido completando (con la ayuda de Mr. Pin) una colección con todos los clubes de primera y primera b de Chile más algunos emblemáticos de segunda y tercera. Todavía me faltan eso sí. Espero algún día encontrar a Provincial Osorno, San Antonio Unido, Lota Schwager, Naval, General Velázquez, Trasandino y Con Con National entre otros.

Tiene pines de equipos internacionales que me gustan: de la Roma, del Athletic de Bilbao, del Manchester United, de los Patriotas de Nueva Inglaterra (ver columna anterior), de Gloucester Rugby y de St. Pauli, el equipo “anti-fascista” alemán de la ciudad de Hamburgo. Pero me faltan muchos: Millonarios y el DIM, Newell’s y Estudiantes, Flamengo, los Pumas de la UNAM, CSKA y Lokomotiv de Moscú, Oxford United, los Tigres de Gloucester City, la rosa de la selección inglesa de rugby, el Barcelona y el Eibar.

Tiene pines de todas las universidades en que he estudiado o sido profesor. Ahí me falta la Santa María y la UAI ambas universidades a las que no he estado asociado pero en las que alguna vez enseñé unos cursitos huachos.

Tiene pines políticos: del PS, la JS, Allende y la CUT; pero me faltan pines que nunca he podido encontrar: de la campaña del No, de la campaña de Allende (la A con azul y rojo), del partido laborista inglés, del partido demócrata gringo, del PS francés, del PSOE de España y de la internacional socialista; ah, y me falta una bandera republicana española y la insignia de las brigadas internacionales. Eso no va a ser fácil.

Tiene pines con los escudos de las ciudades y países en que he vivido o de las que proviene la familia, pero me faltan una bandera colombiana y gringa, también la española y la francesa, los escudo de Santiago (la ciudad en que nací, nada menos), Valparaíso, Quilpué, Con Con, Chaitén y Bogotá. Hay que decir que estamos lejos en este frente.

¿El pin de Codelco? Lo tengo, obvio. La única empresa en la que he trabajado. La gran empresa estatal chilena, el legado de Allende.

¿El pin de la selección chilena? Tengo dos.

¿El pin de la Wenufoye (la bandera mapuche)? Listo, lo tengo. Pero me falta la Te Reva Reimiro (la bandera Rapa Nui) y la Wiphala (la bandera Aymara) y la otra bandera mapuche, la Wüṉyelfe, la estrella de ocho puntas que representa a Venus con fondo azul.

Ah, y el símbolo de la Alianza Rebelde de Star Wars. Ese lo tenemos también. Por supuesto. Algo tiene que quedar del ñoñito, el geek, el nerd que fuimos y somos. Pero, en ese plano, me falta el pin de Star Trek.

Cómo ven, me faltan pines. Más pines, más pines. Temo que nunca terminaré con esta obsesión, que nunca escaparé a esta compulsión, enfermiza y decadente, burguesa y fetichista y consumista y materialista. Siempre me faltará un pin más. Temo que terminaré viviendo, solo, en frías cavernas cordilleranas, con mi horda de pines a los que acariciaré y limpiaré diariamente, muy lento, arrullándolos con una voz ronca:

“My precious”.

Así son los fetiches, así es esta enfermedad.

¿Y si los consigo todos? Todos los que quiero. ¿Dónde los pondré?

Tendré que encontrar un lugar.

Voy a necesitar un gorro más grande.

Bueno, no es problema, por algo mis amigos me dicen “el cabezón”.

Hay espacio de más.

Más del autor

Chile en su laberinto

El país vive días en que predomina la táctica política, es momento de empezar a reestablecer la mirada estratégica.

Placer Culpable No. 4: Íñigo y Rory

Me caen bien Íñigo Errejón y Rory Stuart. Representan lo bueno de la política. Creo que están emparentados. No estoy seguro de que les gustaría que alguien lo diga, pero es así.

El Oso Paddington

Chile necesita una nueva política migratoria que sea discutida públicamente y acordada democráticamente.

Más para leer

Quién sabe, hay que preguntarle a Radomiro

Suscríbete a nuestro Newsletter

¡Mantente al día con las novedades de Entrepiso y suscríbete para que la información llegue directamente a tu correo electrónico!