Oscar Landerretche

Oscar Landerretche

Óscar Landerretche es profesor titular docente del Departamento de Economía de la Universidad de Chile. Tiene un doctorado en economía del Instituto de Tecnología de Massachusetts, MIT. Fue Presidente del directorio de Codelco (2014-2018), Director de la Escuela de Economía y Administración de la Universidad de Chile (2012-2014) y director fundador de la Maestría en Políticas Públicas de la Universidad de Chile (2004-2010).

Placer Culpable No. 4: Íñigo y Rory

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Me caen bien Íñigo Errejón y Rory Stuart. Representan lo bueno de la política. Creo que están emparentados. No estoy seguro de que les gustaría que alguien lo diga, pero es así.

Ambos representan lo que admiro en la política: la capacidad, el talento y el coraje de ser leal a tus ideas y valores, cueste lo que cueste, arda o no twitter, ruja o no la horda, se enojen o no los que se creen dueños de la política y se atribuyen el derecho a decidir quién puede o no puede participar.

Uno es un genuino socialista español (más allá de su disidencia estratégica con el PSOE); el otro es un conservador inglés de pura estirpe (más allá de su expulsión desde los tories).

Ambos tienen raíces culturales políticas profundas en sus domicilios políticos.

Íñigo es hijo de activistas de la izquierda española de la transición (maoistas, feministas, verdes), fue educado en colegios públicos y universidades estatales; y en sus inicios se cultivó en las traiciones ideológicas del anarquismo español. Su tesis doctoral de la Complutense aborda el gobierno de Evo Morales en Bolivia.

Rory proviene de una familia escocesa con un destacado linaje vinculado a la inteligencia militar británica, fue educado en los colegios y universidades más elitistas de Inglaterra: Dragon, Eton y Balliol en Oxford, para luego comenzar su carrera profesional siguiendo la tradición familiar: fue delegado británico en el gobierno provisional de Iraq luego de la invasión; se especula que era agente de MI6.

Íñigo es uno de los fundadores de Podemos y fue electo como diputado a las Cortes Generales por esa coalición en el 2016; Rory fue electo como parlamentario conservador a la Cámara de los Comunes el año 2010.

Si uno escucha y lee a Íñigo descubre que se considera y define como un político anticapitalista y socialista. Cree en el rol distributivo y desarrollista del Estado; cree en formas de democracia mucho más directas que las vigentes en España; cree que el sistema económico actual se sostiene, en esencia, por mecanismos corruptos y no por mérito empresarial; cree que aquello debe ser corregido; es antimonárquico, republicano y ateo.   

Si uno escucha y lee a Rory descubre que se considera un tory liberal clásico, heredero de Adam Smith, Edmund Burke y John Stuart Mill. Cree en un rol limitado del Estado y en la importancia de la responsabilidad individual; cree en el rol creativo del capitalismo, en la propiedad privada, en la importancia de la familia y la sociedad civil autónoma, cree en la monarquía británica y en el rol internacional de las democracias occidentales. 

Íñigo es crítico del rol jugado por las instituciones europeas y multilaterales en las últimas épocas pero cree que estas no deben ser desmanteladas sino reformadas. Fue, de hecho, el líder de la campaña al parlamento europeo del Podemos en el 2014. Rory es crítico del rol jugado por las instituciones europeas y multilaterales en las últimas épocas pero cree que estas no deben ser desmanteladas sino reformadas. Votó permanecer en el referéndum del Brexit del 2016 pero ahora apoya una salida ordenada y pactada de la UE.

A principios del 2019, Iñigo quiebra con el Podemos y su líder Pablo Iglesias para presentarse en una nueva coalición de izquierdas a las elecciones autonómicas de Madrid. Hace poco acaba de anunciar que ese movimiento (Más País) se presentará a las elecciones generales de noviembre. El punto de quiebre es lo que, a su juicio, es la falta de disposición del Podemos de contribuir a construir una coalición progresista que derrote a la derecha. Su anuncio es que Más País solo competirá donde contribuya a una mayoría progresista y se restará donde la perjudique. Su rebelión, en el fondo, es contra la política de izquierdas que se contenta con el activismo y la representación, sin vocación de poder, sin vocación de gobierno y, por ende, sin vocación de cambio real. Su rebelión es contra la estrategia de ciertas izquierdas de “preferir” gobiernos de derechas a gobiernos progresistas por razones estratégicas y de conveniencia política, sacrificando el interés de las mayorías en el altar de sus carreras políticas.

En septiembre del 2019, Rory fue expulsado del partido conservador junto con otros 20 parlamentarios por votar a favor de una ley que le impedirá al actual primer ministro Boris Johnson sacar al Reino Unido de la Unión Europea sin un acuerdo y pacto de salida. Su rebelión frente a Johnson había comenzado cuando se presentó a la elección interna del partido conservador compitiendo contra él y cuando renunció a su cargo ministerial cuando este ganó. Acaba de anunciar que se presentará como candidato independiente en la elección de alcalde de Londres del 2020 en que tratará de desafiar al alcalde laborista actual y al candidato conservador. Ha sido muy claro en expresar que su rebelión es contra de la política xenofóba, populista, divisiva y nacionalista que predomina entre los conservadores hoy. Cree que ello conduce a la destrucción de la democracia británica, al desmantelamiento del Reino Unido y a la destrucción del proyecto de un país libre y diverso.

Es extremadamente improbable que Íñigo Errejón y Rory Stewart logren triunfar frente a las tendencias demagógicas e irresponsables que predominan en las izquierdas y derechas de las que provienen. Lo más probable es que pierdan, la verdad, y terminen marginados en un rincón de la política de sus países por un buen tiempo.

No importa, son políticos jóvenes.

Pero son políticos jóvenes con valores y principios.

Se supone que no me tienen que gustar mucho. Íñigo es un adversario del PSOE, el partido hermano del PS chileno. Rory es un claro opositor al laborismo inglés, que por enredado, contradictorio y autodestructivo que se vea hoy, sigue siendo mi domicilio político en ese país. Pero no puedo evitarlo, me atrae el valor de estos dos gallos. Es un placer verlos actuar en política. Un placer culpable.

Están dispuestos a ir en contra del slogan y del efectismo. Están dispuestos a discrepar de las mayorías de su sector cuando piensan que estas están equivocadas. Se dan cuenta de los peligros de una política que hoy entrega oportunistamente los gobiernos a una derecha populista, radical, nacionalista y xenófoba mientras la izquierda se refugia en el activismo minoritario lleno de retórica radical y grandes frases per sin logros y avances para las mayorías. Ambos lo ven y tratan de combatirlo desde su posición.

Además me gustan los políticos que cuando son chantajeados y amenazados por quienes se creen los dueños del circo, cuando les dicen que obedezcan a los barones y a las celebridades políticas, cuando los descalifican y les dicen que no pertenecen a esto, que salgan de acá; responden con más compromiso con sus ideas y sus valores.

Como decía, me caen bien. Creo que representan algo similar. Creo que están emparentados. No estoy seguro de que les gustaría que alguien lo diga, pero es así.

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