Pablo Velozo

Pablo Velozo

Abogado de la Universidad de Chile. Magíster en Dirección de Personas y Organizaciones de la Universidad Adolfo Ibáñez. Socio fundador de ANVE abogados. Ex secretario general y ex presidente del Tribunal Supremo del Partido Socialista de Chile.

¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?

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Así titula una de sus mejores obras el escritor estadounidense Raymond Carver y, aunque muchas veces se la he pedido prestada, creo que en esta ocasión resulta más oportuna de todas las anteriores.

En estos días todo aquel que tiene un teléfono inteligente puede despachar desde el lugar de los hechos, con imágenes incluidas, y es así como hemos tenido miles de corresponsales desde lugares donde se ha vivido la tragedia de Chile. Y eso me parece a mi una de las cosas mas valiosas que hemos podido ver en estos tiempos de sufrimiento colectivo.

Ya es un lugar común decir que el sistema político no ha estado a la altura, ni los empresarios, y así un largo etcétera.

Pero si hay algo que me ha dado vergüenza, es el bajísimo nivel de nuestros intelectuales “mediáticos”. Es cierto, no tenemos a ningún Jean Paul Sartre o Focault, y por mucho que pidamos a gritos que llamen a Voltaire -como hacían los ciudadanos ingleses en la plaza Trafalgar el año 1989, a través de un enorme cartel, cuando el Ayatolá Jomeini, firmó la sentencia de muerte del escritor inglés Salman Rushdie- Voltaire no vendrá a defendernos.

Y eso da cuenta de otros de los males de este Chile; la carencia de una comunidad académica crítica y reflexiva a la que echar mano cuando la República se hunde.

Volviendo a Sartre, el que en una entrevista a la televisión canadiense en 1969 decía “para mí un intelectual es aquel que es fiel a un conjunto político y social, pero no deja de discutirlo”. Si el llamado padre del existencialismo tuviera razón, en Chile no hay ninguna persona a la que podamos llamar así o, si la hay, no la hemos escuchado estos días.

He observado por televisión y escuchado por la radio, a cada uno de los sujetos que se han auto recetado este apelativo. Mas bien, he tenido que asistir diariamente a lo que un muy querido amigo de la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile llamaba la “hora de los lugares comunes”; y, en otros casos, asistir al espectáculo de ver a brillantes profesores enamorados de sus opiniones, que las repiten hasta la saciedad, algunas como el reducir lo que ha ocurrido a una “revuelta generacional”.

Otra cosa ha sido ver y escuchar a los “rostros” televisivos que son parte del corazón del sistema y ahora se quejan amargamente de la inutilidad de los políticos, y pidiéndoles que rindan cuenta de sus sueldos millonarios. Sinceramente, no admite ningún comentario; ya que, y para seguir con las citas como decía Wittgenstein en el Tractatus: “de aquello que no es posible hablar es mejor callar”.

Lo único que me atrevo a hacer es repetir es lo que señala el profesor de filosofía español Daniel Innerarity, el que afirmó que antes crisis de el tamaño de la que estamos viviendo, lo único que se puede hacer es construir sistemas inteligentes que sepan encauzar, elaborara y resolver estos graves problemas. Y, para no latear más, creo que en el caso de Chile ese sistema inteligente se va a poder instalar a través de la elaboración de una nueva Constitución Política. Me corrijo, en el caso de Chile esa nueva Constitución será ese sistema inteligente al que se refiere el profesor mencionado.

Como yo estoy lejos de ser un intelectual y menos una figura televisiva, invoco a Carver de nuevo y les pido a aquellos que si lo son, por ahora, que “¡hagan el favor de callarse por favor!” y escuchemos, como diría el Puma Rodríguez, a la voz del pueblo.

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