Raul Arrieta

Raul Arrieta

Abogado. Cursó sus estudios de Magíster en Derecho Público en la Universidad de Chile y es Diplomado en Derecho Administrativo por la misma Universidad. Es socio de Gutiérrez & Arrieta Abogados, oficina especializada en derecho y la tecnología. Entre 2001 y 2010 desempeñó diferentes cargos en el Gobierno. Es Profesor de Protección de Datos en la Universidad Central de Chile y Ex-Presidente y Consejero del Instituto Chileno de Derecho y Tecnologías.

Redes sociales, desinformación y tratamiento de datos personales

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Hace ya una semana en nuestro Congreso Nacional se logró sellar el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución. Sin embargo, en los últimos días hemos visto cómo diferentes actores han intentado golpear en la línea de flotación del acuerdo para hacerlo tambalear o al menos hacernos sentir que aquello que parecía que interpretaba adecuadamente las demandas ciudadanas de reorganización política, dignidad y justicia social no es tan así.

Sin duda ello resulta desalentador y a la vez me obliga a reflexionar sobre la calidad de la información que se le entrega a las personas y cuales resultarán siendo los canales en los que verdaderamente debemos o podemos confiar. Si basta que pasen unos pocos días para que actores políticos relevantes del quehacer nacional intenten doblar el correcto sentido y alcance de aquel acuerdo que sellaron en el Congreso, no quiero imaginarme cuál será o podría ser la forma en que se jugará la propaganda electoral asociada a los plebiscitos y a la elección de los constituyentes.

Es una realidad que las redes sociales tienen una presencia cotidiana en la vida de la mayoría de las personas, siendo la principal fuente de consumo de información, de participación política y de socialización. Dado ello, debemos considerar que en todo el proceso que se viene, en el que se definirán las próximas décadas de la democracia chilena, las redes sociales probablemente serán el lugar donde se juegue el resultado de los plebiscitos y de la elección de los constituyentes.

Ello si bien es una realidad, de ponernos especialmente en alerta. Son varios los procesos electorales en el mundo que han tenido lugar en el último tiempo que se han bastado de la información personal recolectada desde redes sociales y han utilizado a estas mismas para una grosera y escandalosa manipulación electoral, permitiendo el avance de autoritarismos y nacionalismos.

El punto es que en Chile la regulación necesaria para intentar hacer frente a ello y minimizar los impactos de tan nefasta consecuencia se encuentra atrasada. Me refiero a la modificación de la ley que regula el tratamiento de los datos personales en Chile. Es urgente que el Gobierno y el Congreso entienda de una vez que la regulación de este tema tiene que ver con la Democracia y su profundidad, con la capacidad que tiene el Estado de proteger los derechos de las personas del inadecuado tratamiento de su información personal. Tiene que ver con la forma en que supervigilamos, controlamos y sancionaremos a aquellos que intenten mal utilizar la información personal para construir perfiles que reflejen las preferencias y lo que es más importante las cosas que disgustan, ambas cuestiones que pueden resultar tremendamente deseables para los inescrupulosos que intentan manipular las preferencias electorales de las personas.

Resulta urgente que se avance en la regulación de la protección de datos personales, que el proyecto de ley no se abandone, que se le dé el sentido de urgencia que tiene para proteger a las personas y que se incluya de manera inmediata dentro de la Agenda No Más Abusos que con tanta fuerza ha anunciado el Gobierno. Es tiempo de cambios, pero para que estos reflejen la verdadera voluntad y creencias de las personas resulta ser indispensable que las personas seamos libres y para ello el cerco y la manipulación informativa debe ser prevenida, fiscalizada y sancionada oportunamente.

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