Miguel Yaksic

Miguel Yaksic

Licenciado en filosofía y teología y máster en ética social. Desde diversas veredas ha estado vinculado a lo político y la ética pública. Ha trabajado en la formación de trabajadores, en la promoción de los derechos humanos de las personas migrantes y refugiadas, en el desarrollo de competencias interculturales, en consultoría y docencia universitaria. Actualmente trabaja en el Consejo para la Transparencia y es profesor adjunto de la Escuela de Gobierno UC.

Sometidos, una reseña a la “Psicopolítica” de Han

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“Psicopolítica” es un libro de Byung-Chul Han publicado originalmente en alemán en 2014. Y Byung-Chul Han es un filósofo surcoreano, pero que se educó y enseña filosofía occidental en Berlín.

Sus obras son breves y no son difíciles. Son bien accesibles para personas familiarizadas con las ciencias sociales, las letras y la filosofía. Leer a Han no es leer la “Fenomenología del Espíritu” de Hegel ni la “Crítica a la Razón Pura” de Kant, dos libros inmensamente influyentes en la cultura occidental. Su obra deben ser unos quince libros que ofrecen una crítica profunda a las sociedades contemporáneas orientadas por el capitalismo, la tecnología, la hiperproductividad y una idea de progreso infinito. Uno de sus libros más interesantes es “El Aroma del Tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse”.

En “Psicopolítica” Han asegura que el sujeto contemporáneo, que se comprende a sí mismo como un sujeto libre porque puede elegir como nunca antes lo había hecho, es en realidad un esclavo. Es un sujeto del rendimiento que se explota a sí mismo de forma voluntaria. Es el “empresario de sí mismo”. Es el sujeto del neoliberalismo, la doctrina que para Han explota la libertad de manera más efectiva.

En este libro el autor busca mostrar cómo el internet se ha instalado como una fuente de (supuesta) libertad y comunicación ilimitadas, pero que se ha transformado en un panóptico virtual. Quienes participan de ese universo digital se desnudan a sí mismos y se entregan voluntariamente. Se muestran, entregan sus datos personales, exhiben público-virtualmente sus conductas, gustos, preferencias y parte importante de su identidad.

Esta entrega voluntaria de data es la materia prima para la sociedad del control digital.  O mejor, del autocontrol. La entrega de datos ocurre como una necesidad interna y no como fruto de la coacción. Es el mundo del Big Data cuyo objetivo es hacer pronósticos sobre el comportamiento humano y orientar conductas de sujetos que se creen absolutamente libres, pero que en realidad han dejado de serlo.  El futuro se hace predecible y controlable y las personas y sus conductas son sometidas.

El Big Data posibilita una forma de control muy eficiente. Los softwares customer relationship management ofrecen una visión 360° de los clientes. Ofrecen una vigilancia digital. Es el dataísmo, del que habla Han. Todo ha de ser convertido en datos y en información.

El internet, las redes sociales y el vitrineo virtual nos ofrece una libertad que no es libre. Porque estamos condicionados por los algoritmos. Cada palabra que buscamos, cada clic que hacemos, cada like que ponemos y cada dato personal que entregamos es observado y queda registrado.  Son datos que además de ser recopilados se venden, se comparten y se publican. Byung-Chul Han ve a las personas contemporáneas como objetos de un microtargeting. Donde cada uno está siendo buscado y dirigido con mensajes customizados y personalizados. Esta es la psicopolítica, el fin de la libertad. La técnica de la dominación que reproduce el sistema dominante por medio de una programación y control psicológicos.

El sujeto sometido, insiste Han, no es consciente de su sometimiento porque es víctima de un poder que lo colma y lo seduce y no de uno que le prohíbe. No es la vieja sociedad disciplinaria, es el poder inteligente de la sociedad de consumo que se ajusta a la psique en lugar de someterla. Esta técnica de poder no niega la libertad, sino que la explota. Por eso que el emprendimiento, la motivación, la orientación a la meta, la optimización, el progreso ilimitado, la libertad del elegir y del tener son las estrategias de dominación psicopolítica del régimen del capital.

Dice Han que la psicopolítica no opera con control o con amenazas, sino con el me gusta. Las emociones son recursos para incrementar la productividad y el rendimiento, mientras que la racionalidad se percibe como obstáculo. Hoy no consumimos cosas, sino emociones y experiencias. En un nivel pre-reflexivo. La publicidad ha dejado de vender cosas. Vende experiencias.

Leer a Han nos puede llevar a pensar que estamos leyendo a un autor obsesionado con teorías conspirativas. Pero es cosa de acordarse de Cambridge Analytica, de mirar cómo funciona lo que nos aparece en el Instagram, de ver cómo los Estados vienen hace un rato promulgando leyes de protección de datos personales y estableciendo agencias encargadas de su implementación para ver que este filósofo está viendo y contando lo que muchos no vemos ni creemos.

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