Claudio Agostini

Claudio Agostini

Doctor en Economía, Universidad de Michigan. Académico de vocación, trabajo e investigo sobre temas tributarios y libre competencia. Independiente profundo. Por mis venas corre sangre verde, Audax Italiano es mi pasión.

Toque de Queda para la Reforma Tributaria

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Las manifestaciones masivas de descontento que hemos visto estos días tienen, sin duda, múltiples causas y, por lo mismo múltiples ámbitos que hay abordar y sobre los cuales, dialogar, construir y hacer propuestas de cambio.

En esa línea y acotado solo a la dimensión tributaria, una pregunta relevante es qué políticas podrían contribuir para que el sistema tributario sea más progresivo, más equitativo y que las personas de mayores ingresos paguen efectivamente más impuestos. Para poder hacer ese ejercicio, tal vez es necesario ponerle toque de queda por un tiempo a la reforma tributaria que se discute en el Congreso para así poder incorporar nuevos elementos que permitan avanzar en la dirección de una mayor progresividad del sistema tributario.

El Presidente de la República ya anunció una primera medida, un nuevo tramo en el impuesto al ingreso con tasa de 40% para quienes ganan más de 8 millones mensuales. Me parece que esa medida va en la dirección correcta, pero en la práctica es fundamentalmente un alza de impuestos solo para los trabajadores dependientes, a quiénes sus impuestos les son descontados directamente por sus empleadores. En cambio para contribuyentes con otras fuentes de ingreso, existen en el sistema tributario varios espacios para pagar menos impuestos de los que corresponden, los cuales son usados generalmente por personas de altos ingresos que tienen la posibilidad de contratar a profesionales que hagan la planificación tributaria correcta para aprovecharlos.

Si bien hay varias políticas tributarias sobre las cuales conversar, analizar datos y evaluarlas seriamente para incorporarlas al sistema tributario, me parece prioritario eliminar los actuales espacios de elusión y privilegios tributarios que tienen algunos sectores económicos y algunas fuentes de ingreso. Esos privilegios generar inequidad tributaria y permiten que personas de altos ingresos paguen menos impuestos que los que les corresponde de acuerdo a su verdadero ingreso. Si bien hay varios más para discutir, quiero referirme en particular a una exención tributaria y a un régimen especial de tributación que creo debieran derogarse.

El primer privilegio, es la exención a las ganancias de capital por la venta de acciones con alta presencia bursátil. Las personas que compran y venden acciones en la bolsa pertenecen mayoritariamente al 3% de más altos ingresos y, con esta exención, pueden obtener ingresos sin límite pagando cero impuestos. Leyó bien, cero impuestos. Es una exención regresiva a todas luces y que en países desarrollados con los cuales nos gusta compararnos no existe. Por ejemplo, en Irlanda pagan 30%, en EE.UU. hasta 20%, mientras que en Dinamarca y Australia las ganancias de capital se consideran un ingreso igual que cualquier otro así que pagan la tasa de impuestos que corresponde de acuerdo a los ingresos totales de la persona (en Chile eso sería hasta 35%).

El segundo privilegio, es la posibilidad que tienen los “pequeños” agricultores, transportistas y mineros de pagar impuestos al ingreso utilizando renta presunta. Esto quiere decir que no pagan por sus ingresos reales, al igual que todos los chilenos, sino que se considera como su ingreso total el 10% del valor de un activo, el terreno en el caso de los agricultores y los camiones en el caso de los transportistas. Como ejemplo, si un agricultor tuvo utilidades por 100 millones de pesos y el valor de sus terrenos es 200 millones, se considera que sus ingresos son solo 20 millones (10% del valor del terreno).

La evidencia para Chile en 2010, era que el 85.6% de las utilidades de empresas bajo renta presunta pertenecían al 5% de más altos ingresos. En promedio, lograban pagar la mitad de lo que les correspondía por sus ingresos a través del uso de empresas que tributaban renta presunta. Adicionalmente, el 22% de las empresas que tributaban bajo renta presunta estaban en sectores económicos distintos a agricultura, minería y transportes.

En el 2012 hubo una reforma que prometió poner límite a este privilegio y, entre otras cosas, se establecieron norma de relación en la propiedad de las empresas de tal forma de restringir el uso de múltiples empresas de renta presunta por parte de un contribuyente. Se suponía que eso reduciría el uso de empresas de renta presunta, en general, y con fines de elusión tributaria en particular. La evidencia es que eso no ocurrió. Luego de implementada la reforma los datos mostraron que el 48% de las utilidades de empresas bajo renta presunta pertenecían al 1% de más altos ingresos y el 72% al 5% de más altos ingresos. De las personas que pertenecen al 1% de más altos ingresos, un 67% tenían al menos una empresa de renta presunta. No hay razón alguna para no terminar con este sistema de tributación anacrónico que terminó siendo solo un privilegio tributario utilizado principalmente por personas de altos ingresos para pagar menos impuestos.

Eliminar estos privilegios permitirían que el sistema tributario fuera más justo, que aumentara su progresividad y que, además, fuera menos costoso de administrar y fiscalizar. Ojalá que en esta nueva etapa estemos a la altura para poder hacerlo.

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