Laura Gallardo

Laura Gallardo

Laura es de la U: su *alma mater* es la U y es, orgullosamente, profe de la Escuela de Ingeniería y Ciencias. También y, a pesar de todo, es de la U desde mucho antes que las S.A, más bien desde los pretéritos clásicos universitarios. Científicamente le ocupan los impactos humanos sobre el Sistema Climático y los cambios paradigmáticos por los que debe atravesar el mundo y la ciencia. Esto último viene de su otra influencia: la U de Estocolmo donde se formó como investigadora.

Una “suequedad” necesaria: Folkhemmet

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Viví en Suecia por diez años y aún tengo muchos lazos fuertes con ese país remoto del norte, entre otros su exótico idioma. Uno de mis hermanos dice que me resultó muy fácil adaptarme a Suecia y aprender sueco porque siempre me salió natural “hacerme la sueca”. La verdad, aún me cuesta hacerme la sueca lo suficiente, dice mi psiquiatra. Pero, en fin, ahora, a 5 días de ir a votar por una nueva constitución y convención constitucional, quiero compartirles una traducción de partes de un viejo discurso. Uno dado por Per Albin Hansson, el segundo primer ministro electo del Partido Social Demócrata de los Trabajadores (Socialdemokratiska Arbetarpartiet).  Per Albin Hansson presentaba, desde la oposición, la “loca idea” de del Hogar del Pueblo (Folkhemmet) en la segunda cámara del parlamento el 18 de enero de 1928. Era un discurso en tiempos de confrontaciones entre la oligarquía, la curia y la milicada suecas y los trabajadores de una Suecia aún rural, a medio industrializar, con una emigración de alrededor de un cuarto de su población pocas décadas antes, de una grosera concentración de la riqueza (90% de la riqueza entre el 9% de la población), de analfabetismo, de pobreza dura, de jóvenes sin esperanza. Per Albin decía:

…” La base del hogar es la comunidad y el sentido de pertenencia. El buen hogar no conoce privilegiados ni postergados (pobres), ni preferidos ni rechazados. Allí, uno no mira hacia abajo al otro. Allí nadie intenta obtener una ventaja a expensas de los demás, el fuerte no empuja y saquea al débil. En el buen hogar hay igualdad, cuidado, cooperación, ayuda. Aplicado a la casa del pueblo (de los ciudadanos), esto significaría la ruptura de todas las barreras sociales y económicas, que ahora dividen a los ciudadanos en privilegiados y postergados, en gobernantes y dependientes, saqueadores y saqueados…

La sociedad sueca aún no es un buen hogar ciudadano. Es cierto que aquí hay una semejanza formal, la semejanza en los derechos políticos, pero socialmente la sociedad de clases aún existe y económicamente prevalece la dictadura de unos pocos. Las diferencias a veces son groseras; mientras que algunos viven en palacios, muchos consideran una bendición si se les permite permanecer en las cabañas de verano, incluso durante el frío invierno; mientras algunos viven en abundancia, muchos van de puerta en puerta para conseguir una hogaza de pan, y los pobres están ansiosos (angustiados) por el mañana, donde acechan enfermedades, desempleo y otras desgracias…

…Para que la sociedad sueca se convierta en un buen hogar ciudadano (del pueblo), se debe eliminar la diferencia de clases, desarrollar el cuidado social, llevar a cabo la igualación económica, la participación de los trabajadores también en la gestión económica, implementar la democracia y también aplicarla social y económicamente”.

Bien parecido, creo, al discurso ciudadano que se gritó hasta perder la voz en esos meses agitados de fines de 2019 en las calles de Chile. Y que se volvió a gritar ayer al cumplir un año del 18 de Octubre de 2019. Ha pasado casi un siglo desde el discurso de Per Albin Hansson. El Partido Social Demócrata de los Trabajadores, en una alianza estrecha con el movimiento de los trabajadores, logró durante unas pocas décadas del siglo XX construir el sueño con mucho esfuerzo y tesón, logrando, probablemente, el estado de desarrollo social y político más alto de la humanidad. Y es verdad, “hacerse los suecos” durante la segunda guerra les dio ventajas en la post guerra. Pero no fue sólo eso. Fue visión, solidaridad, comunidad, participación ciudadana y mucho trabajo lograr lo que construyeron. También es cierto que la Suecia de hoy también ha caído en los cantos de sirena del individualismo y el egoísmo perdiendo, en parte, la esencia del hogar del pueblo. Quizás ellos también necesitan revisitar su historia. Quizás se encuentren con la solidaridad del movimiento sindical chileno de fines del siglo XIX para con el movimiento sindical sueco.  

En cualquier caso, quiero que desde este 25 de octubre del 2020, Chile se la juegue por un hogar del pueblo. Quiero una nueva constitución para Chile que permita construir sobre la solidaridad, sobre la comunidad, la participación ciudadana en un hogar del pueblo, para todos, todas, y todes. Quiero que la convención constituyente tenga pueblo, ciudadan@s, movimiento social y todos sus oficios. Quiero que sea un país donde de cada uno contribuya según su capacidad y reciba según su necesidad. Quiero un país donde recuperemos la esperanza de las anchas alamedas y caminemos junt@s por ellas.

NB. El discurso completo

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