Laura Gallardo

Laura Gallardo

Laura es de la U: su *alma mater* es la U y es, orgullosamente, profe de la Escuela de Ingeniería y Ciencias. También y, a pesar de todo, es de la U desde mucho antes que las S.A, más bien desde los pretéritos clásicos universitarios. Científicamente le ocupan los impactos humanos sobre el Sistema Climático y los cambios paradigmáticos por los que debe atravesar el mundo y la ciencia. Esto último viene de su otra influencia: la U de Estocolmo donde se formó como investigadora.

Vi pasar los hawker hunters y la esperanza porfiada de las grandes alamedas

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El 4 de septiembre pasado me entrevistaron Luna (presidenta) y Catalina del Centro de Estudiantes de Ingeniería (CEI, de la U de Chile, obvio). Me llevaron por el camino de la memoria hacia la elección de Salvador Allende hace 50 años y el golpe de Estado hace 47 años. Querían saber cómo vivimos aquellos tiempos quienes hoy somos sus (vetust@s) profes en la Facultad. 

Aún no veo la entrevista, pero fue un momento emotivo y esperanzador. Es saludable que l@s jóvenes miren la historia para crear el futuro. Es esperanzador que quieran un futuro distinto. Ell@s tienen y tendrán otras lides, diferentes tal vez de las que tuvimos, quizás partiendo por el plebiscito y la nueva constitución, la de tod@s. 

Para mi generación –o para buena parte de ella– el 11 de septiembre es una fecha de quiebre, de volverse adult@s siendo aún niñ@s, de aprender a tener fachadas, chapas, escondites, miedo, de añoranza de quienes dejaron de estar. Pero también somos la generación de reconstruir confianzas, de crear sueños, de reinventar –en el segmento universitario el CEI y la FECH– y alcanzar con victoria limpia al 5 de octubre, esperando que la alegría llegara. La alegría se acercó, pero la invitación requería de más ruido en la calle y eso se nos fue perdiendo y con ello el impulso de cambio y la brújula. Y pasaron 30 años de avances importantes, algunos sustantivos que, sin embargo, no alcanzaron, no dieron la talla de las exigencias del mundo actual, de l@s nuev@s jóvenes y de algun@s jóvenes más años@s. Algun@s nos remecimos, otr@s siguen estupefactos, atónitos, enredad@s.

Y se nos vienen los próximos 44 días hasta ir a votar para cambiar de verdad la constitución a través de una convención que, ojalá, tenga, ciudadan@s y gente generosa que sepa del mundo en que vivimos y sea capaz de soñar con uno mejor, quizá Luna, Catalina, Carolina, Salvador…. 

Eso espero, porque no quiero volver a ver hawker hunters bombardeando al presidente electo…porque debemos seguir abriendo las anchas alamedas. Para eso hay que tener la esperanza porfiada.

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Al parecer, Sr. Presidente, tenemos un problema ideológico. Y no me refiero solamente a eso de izquierdas y derechas. Me refiero a que yo aprecio la ciencia como bien público, de los comunes dirían algunos. Una ciencia al servicio de todes, no de intereses particulares. Una ciencia hecha por todes quienes tengan el talento y puedan formarse. A veces por curiosidad, muchas otras veces con curiosidad que se gatilla porque el tema es prioritario.

¿El futuro?: una cuestión de porfía buena

Supongo que día a día hago eco del optimismo porfiado en el contexto de cambio climático y en el contexto, por ejemplo, de nuestra nueva constitución. Con ese convencimiento voté apruebo y convención constitucional. Con esas ganas profundas trato de transmitir a la generación de nuevos profesionales y científicos la capacidad de maravillarse ante las complejidades de este mundo perturbado por nuestras malas decisiones y proveerles las herramientas de análisis y síntesis para que piensen, creen, cuestionen, propongan, argumenten y sustenten los nuevos paradigmas de las ciencias, de los quehaceres y los quereres.

Celebrando 178 años de la U

Si hay algo que caracteriza a la U es la pluralidad. Por sus aulas y pasillos se escuchan todas las opiniones y, a menudo, se debe ejercitar el respeto a la diferencia. Hay días en que eso requiere mucho esfuerzo. En otros días, se hace más fácil. Siempre, de la contraposición de ideas (no de mentiras) y el diálogo emergen mejores ideas y se afinan los argumentos. No todas las opiniones derivan de sesudos análisis y fundamentos filosóficos. A veces, las opiniones son gritos de esperanza y sueños de gente joven, llena de pasión.

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Paula Escobar en La Tercera: Gambito de Dama

Si Narváez logra perseverar en esa narrativa de futuro, hacer y “ser” simbólicamente esa síntesis entre lo que enorgullece y lo que avergüenza de nuestra historia posdictadura, y transforma eso en un proyecto serio y contundente, le podría devolver el éxito electoral a la centroizquierda.

Quién sabe, hay que preguntarle a Radomiro

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